#LaSopaDeAlex es: mi hijo es gay ¡auxilio!

“Los padres tienen el súper poder de detectar la homosexualidad en sus hijos a temprana edad. Por lo tanto, no entiendo el drama de algunos cuando por fin les confirman lo que durante años han sabido en secreto. Oremos”. 

 

La frase “mamá, papá…soy gay” es para los padres lo que para nosotros como hijos es: “su padre y yo nos vamos a divorciar”. Todo un dramón telenovelesco  de los años 70.

Y es que de todos los armarios que hay para salir, ninguno es tan aterrador como el familiar, sobre todo cuando no hay el apoyo necesario, pues es en donde muchas veces existe la mayor incomprensión.

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Todos sabemos que la familia es el núcleo, la célula de la sociedad en donde con una correcta educación y apoyo, se forman niños para convertirlos en adultos plenos y felices, ¿pero qué pasa cuando la base y el apoyo familiar son de lo que más carece una persona? Pues pasa que cuestiones como salir del armario, se vuelven todo un sufrimiento infernal para quien quiere dar ese paso, que de todas formas, sigue siendo difícil aún con el apoyo de los padres, pero que resulta relativamente menos aterrador cuando sabemos que detrás nuestro contamos con ellos para enfrentarnos a la sociedad.

Hoy en día es bien sabido que una de las causas de suicidio entre jóvenes LGBT, a parte del montruoso bullying, es la incomprensión y homofobia de los padres, quienes en vez de reaccionar como adultos centrados y equilibrados, reaccionan como personas sin auto control que se dejan llevar por sus miedos, prejuicios e incluso egoísmo por aquello del “qué dirán”, olvidándose por completo del hijo o hija que se encuentra luchando contra un proceso existencial que marcará su vida y la definirá para el resto de sus días: ser quien realmente es.

Pero vamos por partes. Para poder lidiar con la homofobia de nuestros padres y vivir para contarlo – literalmente – , es necesario primero meternos un poco en la psique parental y comprender de dónde viene para atacarla con educación –  no me refiero a modales –  y finalmente, exterminarla del seno familiar.

Sabemos que un padre y una madre homofóbicos los son, porque es parte de la ignorancia cultural y generacional que han heredado; así los educaron. Pero también porque uno como hijo al salir del armario, rompe todo un esquema de vida que ellos nos habían construido ya, aún cuando nosotros ni siquiera habíamos dejado la placenta.

Tal esquema siempre va sujeto a los roles de género, que supuestamente son exclusivos de quienes nacemos varones y de quienes nacen mujeres y que la mayoría de las veces, abarca desde el color de nuestro  primer mameluco – rosa o azul – hasta la boda con la esposa o esposo que nuestros padres en su mente, ya nos impusieron y que obviamente culminará con la procreación de niños, para convertirlos en los abuelos felices y arrugaditos que tanto desean ser. ¿Se dan cuenta de lo egoísta que es? No se trata más que de ellos y de lo que quieren vivir a través de nosotros para sentirse felices, plenos y realizados, pero que de ninguna manera responde a nuestros deseos ni mucho menos a nuestra preferencia sexual, que es parte fundamental de nuestra felicidad cuando se acepta y se asume con plenitud.

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Entonces, cuando uno decide sincerarse con los padres y hacerles saber que nuestras preferencias son diferentes, una enorme vitrina de cristal que representa “nuestro plan de vida ideal” fabricado por ellos, se viene abajo haciendo que su esquema de felicidad, sus deseos de sentirse contentos con lo que creen que a nosotros nos hará felices y todo esa basura, se vayan a la mierda.

Y es que ese dolor que sienten al saber la “fatídica” noticia, no es propiamente por saber que su campeón gusta de besar a otros campeones o que su princesita gusta de besar a otras doncellas, y aunque parezca que es la razón real, no lo es. Se trata de una simple justificación, un pretexto con la que sustituyen  de manera inconsciente lo que realmente les causa conflicto: esa despedida repentina que hacen a su felicidad de largo plazo porque nuestra vida no encaja con sus planes futuros para nosotros. Además, todo lo anterior está movido por el miedo: el qué dirán, la supuesta y condenatoria “soledad”  que ellos creen que viviremos, así como las enfermedades y un largo etcétera qu eno vale la pena mencionar.

Como ven, ser homosexual o lesbiana no es lo que verdaderamente les causa dolor, es más bien todo lo que con esa confesión se desvanece porque ya no lo podrán tener y desde luego que la responsabilidad no es tuya o mía por haber salido de Narnia y permitirnos expresar nuestra naturaleza humana. La responsabilidad y decepción es de ellos mismos por crear expectativas sobre nosotros, que a su vez, iban a aportarles la felicidad y satisfacción que de repente ya ven perdidas y eso es lo que les duele. Es como si les dijeran que acaban de ganar la lotería y minutos más tarde, les avisan que hubo un error y que el boleto ganador no era el suyo sino otro. Lo mismo ocurre con nuestros amados padres.

Con lo anterior ya vimos y comprendimos un poco mejor por qué a algunos padres les cuesta más trabajo que a otros soportar la homosexualidad de sus retoños, pero ahora la cuestión es: ya salí del closet, mis padres entraron en shock y mi casa es un infierno porque me odian ¿cómo carajos sobrevivo?

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Primero que nada es importante que sepas que tus padres no te odian. Ellos te siguen amando. Más bien lo que odian y cómo a dije arriba, es el arrebato de esa felicidad que ya no tendrán y que pretendían vivir a través de ti cuando tú vivieras  “el maravilloso plan de vida heterosexual” que ellos te habían creado sin que supieras. Además ahora el shock de la noticia los tiene – y los tendrá un buen tiempo –  abrumados y no podrán pensar bien. Pero no te odian.

“¿Normal? ¿Qué es lo normal? Lo normal para mí es subjetivo; es incluso lo mediocre y ordinario. En cambio lo extraordinario es lo que siempre será vigente, porque el mundo es de los extraordinarios y los que son diferentes.”

Lo segundo que debes saber, es que lidiar con padres homofóbicos resulta relativamente más fácil dependiendo de la edad y las posibilidades que se tengan. No es lo mismo soportar una situación así cuando tienes 23 años que cuando tienes 13,14 o 15, porque de alguna manera eres más autónomo y económicamente independiente. En pocas palabras, eres responsable de ti mismo, cosa que es más complicada cuando se es menor y se sigue siendo hijo de familia, total y completamente dependiente sin un lugar a donde ir. Suena terrible ¿no es cierto? Pero en realidad no lo es. Siempre habrá alguien que pueda apoyarte y a veces puede ser quien menos lo esperas: un familiar cercano o lejano, un amigo, un profesor…alguien siempre aparecerá como caído del cielo cuando sientas que no hay escapatoria y la situación te consume.

Lo tercero que debes recordar, es que la necesidad de confesarlo varía de un sujeto a otro y es una cuestión muy personal en la que nadie tiene el derecho de presionarte para decirlo. No porque tus amigos y amigas estén 4560 kilómetros fuera del armario, quiere decir que tú también debas hacerlo, así que tómate tu tiempo y sal para externarlo al mundo cuando estés preparad@.

Yo sé que esto de dejar de ser habitante narniano es complejo y pesa como yunque, y a veces se tiene la necesidad de decirlo y contarlo para liberarse un poco, pero no te dejes llevar por esa presión; cálmate y se ecuánime. Revisa los pros y los contras de confesarlo a tus padres y dependiendo de eso, pasa a la acción pero siempre teniendo un plan B como respaldo por si las cosas no salen como esperas.

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Generalmente uno conoce bien a los padres  y con base a sus reacciones, comentarios y actitudes respecto al tema, es que se puede decidir si es pertinente salir o no. Hay quienes de manera muy precavida e inteligente,  prefieren vivir en el armario para no perder los privilegios y comodidades – manutención, gastos, escuela etc – que brindan los padres, pero sólo hasta que puedan ser más independientes para afrontar las consecuencias y viven sin conflicto durante ese tiempo. Otros prefieren confesarse sólo con sus amigos más cercanos o con alguien a quien le tengan confianza y eso también ayuda a aligerar la carga. Sin embargo, tengas 15 , 25 o más y sientes que no existe la necesidad de externarlo porque no es el momento o no quieres, y que sólo lo va a saber quién lo deba saber pues así vives tranquilo y feliz, es totalmente válido también.

Lo cuarto que debes saber y es más bien un consejo, es que una vez que ya has decidido salir del armario con tus padres porque has palpado el terreno y estás seguro que la reacción de ellos no será peor que los dramas de Televisa, lo debes hacer pero que no sea de noche.  Está comprobado que la noche es el peor momento para hablar cuestiones delicadas, sobre todo si se acaba de llegar del trabajo. Lo mejor para este caso, siempre será abordarlo de día; busca un día y una hora, en la que todos puedan estar juntos y que no haya distractores. Procura que sea un momento en el que todos estén relajados y el ambiente no este tenso. Un sábado o domingo por la tarde mientras todos ven películas, sería ideal. Además, sería conveniente que tuvieras ya preparada una serie de información real y sustentada por especialistas sobre la homosexualidad y todo lo necesario, para que se los proporciones a modo de ir matando dudas, falsas creencias y cosas que puedan surgir en el momento de la confesión. De esa manera nosotros también educamos a los padres.

El punto número cinco y que dedico con todo mi amor a los padres, es que ustedes siempre deben recordar que no solo son simples padres que crían, también son educadores y formadores de mentes en desarrollo; son guías y el apoyo máximo que alguien puede tener en este mundo,  por lo tanto, su deber por sobre todas las cosas, es ayudar a que ese chico o chica, cuente con todas las herramientas necesarias para ser un adulto feliz, antes que sólo juzgar, recriminar y rechazar.

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Yo sé que a ninguno le dieron como regalo incluido en el embarazo “El Manual del padre perfecto” porque no existe, pero tomen en cuenta que para un hijo o hija gay, enfrentarse al mundo siendo quien es, resulta menos pesado, exigente y doloroso cuando ustedes le brindan su apoyo firme, amoroso y constante. Así que papás apoyen y amen. Es difícil de asimilar al inicio, sí, pero no se estanquen en sus prejuicios y mejor infórmense. Lo que no sepan, pregúntenlo a un especialista. Investiguen y comprendan que el ambiente en el que su hijo ha decidido vivir, no es ni más ni menos terrible que el ambiente heterosexual y tampoco es lo que ustedes imaginan. Ahora, si van a ir con un terapeuta porque creen que su hijo o hija lo necesita para “curarse”, les informo que mejor se eviten la molestia, porque el terapeuta terminará diciendo que los que realmente necesitan terapia…son ustedes.

Y por último pero no menos importante, es que tú como homosexual, lesbiana, bisexual, chico o chica trans, te ames a ti mismo. Sé que suena trillado y mucha gente lo repite nomás porque tiene boca, pero es algo que muy pocos saben hacer, porque amarse a uno mismo significa saber que uno vale por lo que es como ser humano y no por a quien decide amar o meter a su cama. Siempre ten en mente que tu preferencia sexual no te hace menos que nadie y jamás permitas que alguien quiera hacerte creer que sí, sólo porque no encajas dentro de su concepto errado de “normalidad”.

Yo siempre he dicho que las preferencias sexuales no deben influir en el tipo de trato que haya entre las personas  y eso lo debes recordar siempre. Después de todo ¿qué es lo normal? Lo normal para mí es subjetivo; es incluso lo mediocre y ordinario. En cambio lo extraordinario es lo que siempre será vigente, porque el mundo es de los extraordinarios y los que son diferentes. Así que ánimo, eres un ser extraordinario por el simple hecho de existir…sólo hace falta que te des cuenta de eso y tomes conciencia de tu poder. Fin.

 

6 Comments

  • Alex! Gracias por todo ese apoyo que eres para muchas personas, gracias por todas tus palabras tus frases siempre te hacen sentir bien y feliz, gracias Alex

  • Gracias por la excelente “sopa”. Tengo 26 años y aún no le he confesado a mis padres que soy bisexual y que también he tenido novios. Mis hermanos, primos y amigos me aceptan y me apoyan pero se que el reto es enfrentarse al verdadero “goliat”: los padres. Como tu dices, mientras tengas el apoyo en casa, la sociedad pasará a segundo termino, que ya es suficiente que con el simple hecho de llevar de la mano a tu novio se te queden viendo o hasta te puedan agredir verbal o físicamente.

    Conozco a mis padres y siento que tengo la edad y confianza en mí mismo suficientes para manejar esto. Es muy cierto que no debes salir de el closet antes de tiempo, antes de sentirte preparado para “enfrentar tu destino” que es como le llamo yo, un destino lleno de obstáculos que serán más fácil de superar si piensas de manera positiva y nunca agachas la cabeza ante nadie porque sabes que lo que estás haciendo es lo correcto.

    En un momento, no muy lejano, se lo diré a mis padres, aunque acepto que sigo sintiendo el temor de que las cosas cambien o que algo salga mal. El hijo que siempre tuvo novias de pronto, a los 24 años, comenzó a tener novios. Sé que voy a ser muy criticado y la gente va a hablar mucho de mí pero he entendido que se trata de vivir mi vida para hacerme feliz, no para complacer a los demás, y ya me cansé!
    Es tiempo de dejar de culpar a los demás de no haber tenido novio antes o haberme callado que me gustaba un chico o haber actuado de manera homofóbica. Sé que he sido condicionado por las normas de la sociedad pero a fin de cuentas han sido mis elecciones, son decisiones que yo he tomado, de algún modo he sido yo quien ha decidido vivir así y no es justo para los demás que yo los siga responsabilizando. Pienso que de alguna forma es cobarde quedarte callado para no afrontar los retos que traen consigo una confesión de tal magnitud para los padres. ¿Y quién no se quedaría callado si vivir bulleado y discriminado no es precisamente estar tirado en un lecho de rosas.

    Todos tenemos una historia que contar.
    Gracias Alex por crear este espacio.
    Mucha, mucha suerte a tod@s!!!

  • Me encanta leer lo que tu dices ya que siempre encuentro muchos aciertos :D, tu eres como un reflejo, sigue así Alex :D, por cierto, esta sopa me recuerda a esa canción de gloria trevi que se titula una rosa blue porque como la rosa blue todos somos diferentes , espero la puedas escuchar :D.

  • El más grande y sabio consejo que puedes darnos es que no hablemos del tema, sino estamos preparados. Mi madre confirmó lo que ya sabía de mí, hasta mis 24 años, y aunque yo no se lo dije, creo que se enteró, justamente en el momento exacto, al principio le cayó como un balde de agua fría, por que resulta que mi única hermana también es gay, pero he podido ver en ella, que aunque le duele, -quizá tener dos hijos gay- (De cinco que somos), nos respeta y nos tolera plenamente, y bueno, lo importante es que ya no nos sentimos como en una cárcel con las puertas abiertas, somos quien realmente somos y no aparentamos ser alguien más.
    Gracias por tus palabras Alex… Inspiran.

  • Hola Alex. Como siempre muy buena la sopa. Ya hace un año que abandoné el reino de Narnia y hasta el momento puedo decir que soy de los afortunados porque aunque mis padres lo sospechaban y esperaban equivocarse por como dices, por ‘sus’ expectativas de vida que habían establecido para mí, desde el primer instante recibí mucha comprensión y amor incondicional por mi familia, también de mis amigos más cercanos y a quiénes decidí compartirles esta parte de mí. Honestamente, yo no pensaba salir del clóset por decisión personal, pero lo que me motivó a hacerlo, fue que me enamoré perdidamente de un chico que desde que le conocí se abrió conmigo como abiertamente gay y el trato y el día a día me venció. Mi familia y mis amigos más cercanos supieron de mí primero que él. Cuando me sinceré con él, él me confesó también que estaba enamorado de mí y ese día fue uno de los más bellos de mi vida. La sensación de besar a esa persona que te hace vibrar sin tocarte no tiene precio. Fuimos muy felices por un tiempo, muy poco en realidad por situaciones que nos rodeaban en ese momento y por aspectos inherentes en la personalidad de este chico. El separarnos me partió el alma pero también desde entonces jamás me había sentido tan lleno de vida. No traigo un cartel gritando a los 4 vientos mi preferencia pero tampoco es un secreto. Se destruyeron muchos fantasmas e inseguridades que jamás existieron. Hoy me veo al espejo y finalmente me veo a mí mismo con amor y respeto. Un abrazo y sigue adelante.

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