#LaSopaDeAlex, TROLEANDO ANDO

#LaSopaDeAlex es: el homosexual y su miedo a la autocrítica.

“El hombre gay, ese que tiene su atención tan afuera, en las luces neón del mundo, que no tiene tiempo de verse a sí mismo y mejorar”.

 

De un tiempo para acá, he notado que los ataques de sinceridad me ocurren con más frecuencia, volviéndose mis redes sociales, el espacio perfecto para volcar todo ese cúmulo de verdades, que desde luego, no tienen dedicatoria para nadie en especial, pues su intención – como todo lo que escribo – jamás es ofender a nadie, por muy duras y frías que parezcan. 

Y tal vez, haciendo uso de la excusa, culpo un poco a esa “mala costumbre” que me he cargado últimamente, por concederme a mí mismo el permiso de poder expresar en letras todo lo que pienso, tal y como lo pienso sin necesidad de usar filtros y mucho menos de justificarlo, porque eso sería no confiar en mis palabras y las bases sustentadas y razonadas con las que siempre procuro escribirlas.

Sin embargo, por más que el escritor cuide la forma y la propiedad políticamente correcta en la que plasma sus letras, para que sean entendidas en el contexto adecuado, siempre habrá  desvestidos que se pongan cualquier saco que les queda o susceptibles que se adjudican palabras de forma personal. Y bueno, llega una edad en donde cada quien decide con qué sentirse aludido, y ahí nada se puede hacer.

Es así, que siguiendo el precepto anterior de no necesitar justificar nada, decidí aventarme un clavado a los abismos de un tema que en particular, causa demasiada molestia a lo largo y ancho de la comunidad gay. Es de esos temas que todos prefieren obviar, porque con frecuencia, resulta más sencillo señalar a los de afuera y exigirle a los demás, antes que incluso auto observarse y ¿por qué no? Hacer una auto crítica de los propios comportamientos y actitudes.

¿A qué me refiero con esto? Simple: a la poca o nula capacidad de muchos homosexuales para auto observarnos y tener tolerancia a la crítica, sobre todo cuando es constructiva y nos da donde más arde porque nos obliga a ver que no siempre somos como pensamos. 

Para la mayor parte de la comunidad gay resulta sumamente fácil alzar la voz y luchar por lo suyo, señalando y exigiendo al resto de la sociedad un cambio, que en parte tiene mucho sentido y razón. Pero dicho grito de justicia, deja de tener valor y mérito cuando pocas son las veces  en donde es el propio gay quien voltea la mirada a sí mismo para darse cuenta que también se deben de hacer muchos cambios y mejoras a nivel personal.


“Me parece absurdo tildar de homofobico a alguien cuando hace un comentario que es verdad sobre nosotros, los gays. Una cosa es que no nos guste oír verdades y otra,  creer que el mundo de afuera siempre es el que está mal”.

En otras palabras, todo apunta a que casi nunca nos gusta a la mayoría de los gays que nos señalen las verdades y nos hagan ver que, en efecto, nosotros también tenemos que reeducarnos y exigirnos cambios al tiempo que exigimos al mundo las mejoras que tanto queremos.

Lo anterior resulta mucho peor cuando es otro homosexual quien al tener el valor necesario y ver todo desde otra óptica, fuera de la “vida fabulosa” en la que muchos han decidido vivir, nos hace ver esas fallas y defectos, porque entonces, todos los dedos se vuelven hacia él para etiquetarlo y señalarlo como homófobico interno y detractor de su propia causa, cuando en realidad, lucha por la misma razón que el resto. Absurdo, lo sé.

Un ejemplo muy común, es cuando se habla de dignidad y respeto en un ámbito gay o peor aún, previo a una marcha del orgullo. Extrañamente, muchos piensan, erróneamente, que hacerlo es mandar el mensaje subliminal de obligarlos a dejar de ser y expresar libremente quienes son. Pero resulta aún más absurdo, cuando relacionan la dignidad y el respeto con la imposición velada de una heteronormatividad, que desde luego nada tiene que ver con lo otro. 

Al ver tales reacciones, pareciera que al hombre gay le enoja y molesta mucho cuando se le sugiere tener un respeto a sí mismo a modo de que nadie externo, pueda pasar sobre sus derechos e integridad como persona, y eso no significa que deba dejar de ser quien es. Aquí se trata de y se habla de evitar denigrarse uno mismo, no de adoptar un cierto patrón de conducta para moderar el qué dirán o encajar en un modelo impuesto por la sociedad para ser aceptado. 

Si nos detenemos un momento y analizamos detenidamente esta verdad, nos daremos cuenta que resulta risible esa incongruencia que tenemos al pensar que es el mundo el que está mal y son otros los errados pero nunca nosotros, porque claro, nosotros estamos en lo correcto y por el contrario, la gran mayoría hasta hemos sido víctimas de las circunstancias. Ademas, ¿qué clase de homosexuales seríamos si no pensamos que somos perfectos y que es el mundo el que debe adecuarse a nuestras exigencias? Esa clase de pensamientos deben de exterminarse ya. Se los digo.

En ocasiones, he tenido la sería impresión de que varios hombres homosexuales se acomodan la moral y los valores a conveniencia y cuando su ego no se ve afectado o pisoteado, obvio. Es decir, cuando nadie va en su contra y cuando las circunstancias le hacen creer que los demás están mal y el único acertado siempre es él.  Entonces, comienza a caminar por la vida señalando, exigiendo y confrontando, pero cuando llega la hora de que alguien lo rete y lo haga confrontarse a sí mismo con esas verdades que no le gusta oír, porque tienen que ver directamente con su forma errada de ser, se enoja y tacha de homofobia interna todo argumento que le obligue a observarse y darse cuenta que tiene que reformarse, cambiar aspectos negativos y aceptar que tal vez sea cierto.

Pienso que seguir navegando con bandera de ofendidos e indignados cuando alguien nos tira una piedra que nos da en donde nos duele porque es verdad, no nos va a llevar a nada bueno y mucho menos seguir esa tonta dinámica en donde de repente, todos resultan santos y nadie tiene nada que mejorar, aplaudiendo únicamente lo que nos conviene y no daña nuestra susceptibilidad.

Al final del día, cada quien decide con qué se queda, y si ser “homofobico interno” significa poner el dedo en la llaga para darnos cuenta que no sólo hay que educar al mundo de afuera, sino también a nosotros mismos, entonces seré un homofobico interno muy orgulloso. Puede que esté bien o incluso que todo esto haya sido demagogia barata y sin sentido, pero si de algo estoy seguro, es que auto observarnos de vez en cuando antes de girar la mirada a los demás, no nos hará daño, sino todo lo contrario. Eso se los prometo.

Fin.

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5 thoughts

  • Tiene toda la razón, las verdades duelen!!
    Es algo absurdo pensar que recibirémos respeto de la demás gente cuando nosotros mismo somos quienes nos insultamos y criticamos. Basta con solo observar la manera en que confundimos la libertad con el libertinaje. El cambio en nosotros no sólo es exterior, sino también interior y consideró que es allí donde radica el verdadero conflicto ya que no todos pensamos de la misma manera e igual miramos al mundo desde otra perspectiva, casi siempre a nuestra conveniencia.
    Saludos Alex

  • La verdad es que si, el hecho de ser gay no te hace perfecto, igual seguimos siendo personas como cual quier otra, por lo tanto cometemos errores como todos.
    Saludos Alex he quedado encantado con tu blog, tu forma de pensar y ver la vida es parecida a la mía.
    #SoyTuNuevoSopero

  • Las palabras que usas en esta publicación es una gran invitación a cambiar y no ver todo en blanco o negro; hay que aprender a ver las escalas de colores y ser mejores seres humanos

    Hay que pensar antes de actuar y tratar de ser mejores personas

  • La sociedad nos ha inculcado normas que de cierta manera nos cierra las puertas de muchos lugares; creando prejuicios y lo peor de todo…. cada uno de nosotros callendo y siendo presa fácil de todo ello. Por eso y como retroalimentación. Lo mejor es trabajar en uno mismo para poder ser parte de algo y que eres algo sea parte de nosotros. Liberemos de prejuicios y de victimización, hay que ser seres inteligentes e integros en todos los aspectos y sobre todo coherentes

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