#LaSopaDeAlex, TROLEANDO ANDO

#LaSopaDeAlex es: Estereotipos gays

“Creer que todos los homosexuales somos iguales y que todos entramos dentro de un estereotipo, cualquiera que éste sea, es tan absurdo como pensar que todos los que se apellidan López, son familia”. 

NOTA DEL AUTOR: el siguiente texto está basado en los hechos que ocurren a nivel medios en México. No es generalizable a todo el mundo, aunque aún haya países que también hagan cosas similares. Debe entenderse únicamente como una denuncia a los medios de comunicación – al menos en México –  quienes muchas veces continúan fomentando un mal concepto de la sexualidad humana en los consumidores de su contenido. En ningún momento se atenta o se condenan las distintas formas de expresar la homosexualidad, porque todas son válidas y cada quien puede ser y expresarla como más le acomode. Lo condenable es que los medios agarren esos estereotipos y los usen con morbo, de forma negativa y para estigmatizar. Es necesario recalcar, que el león no es como lo pintan y esto de ser hombre gay, tiene muchas variantes y lados para verse lejos del morbo mediático.  

 

¡Ah, el hombre gay! Ese individuo vestido con ropa ultra ajustada y extravagante, de ademanes afeminados, voz tipluda y vaivén de caderas al caminar. Generalmente se dedica a cortar cabello en estéticas o es modisto, donde con frecuencia, entabla mistad con las clientas y se vuelve…una “amiga” más. Cabe mencionar que es ridículamente gracioso y amanerado, o al menos así es como siguen viendo algunos medios televisivos al hombre homosexual hoy en día, pero nada está más lejano de la realidad que eso y les voy a explicar por qué.

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Hablar de estereotipos dentro de la comunidad gay, siempre ha sido motivo de controversia y respuestas encontradas – inclusive para la misma comunidad – porque hay quienes los defienden argumentado que son maneras de ser de las personas y hay quienes no. Pero como a mí me encanta agarrar  temas calientes y polémicos, es que metí este ingrediente a la sopa de hoy, además de que ya era justo y necesario.

Como les decía, hablar de estereotipos es polémico – tal y como seguramente lo será este texto, ya me hice a la idea –  y más en una comunidad plagada de ellos, que además, se ve bastante (mal) influenciada por los medios de comunicación y su aberrante y más que equívoco concepto sobre el hombre homosexual.

Pero a ver, vamos a empezar por el inicio: ¿qué es un estereotipo? Según mi pequeña enciclopedia temática ilustrada Larousse, un estereotipo “es la percepción exagerada y con pocos detalles que se tiene sobre una o varias personas, mismas  que comparten características de comportamiento, a modo de justificación del los mismos”. De manera frecuente, el uso del término se emplea en sentido negativo,  para señalar o estigmatizar ese conjunto de características compartidas entre un grupo de individuos, pues en el caso de la homosexualidad, se ven sustentados en los prejuicios, actitudes, creencias e ideas erróneas y preconcebidas de la gente respecto a lo que ve.

No obstante, siempre he creído que hay dos clases de estereotipos: los positivos, que son esos que llegan a ser ejemplos a seguir o modelos aspiracionales de bienestar o estilo de vida,  y los negativos, aquellos que resultan ser motivo de aversión, mofa, burla y deprecio por parte de la sociedad. Por lo tanto, hay algunos que bien vale la pena perpetuar y ensalzar por ser un ejemplo a seguir para muchos. Sin embargo, desde hace ya varios años y a partir de que la figura del homosexual comenzó a tener lugar a cuadro dentro de la televisión y la publicidad, estos medios se ha encargado de solamente centrarse en el estereotipo negativo, común y corriente del gay, siendo hasta ahora que algunas producciones han comenzado a retratar de manera digna  la figura del homosexual como realmente es: un hombre consciente de que es hombre y que no necesariamente tiene deseos reprimidos por ser mujer o tener comportamientos amanerados. Que es tan valeroso, capaz, productivo y honorable cómo cualquier otro ser humano.

“Desgraciadamente, al menos en Latinoamérica, vivimos en una sociedad donde la televisión es sinónimo de educación, pues muchas veces el contenido que presentan los programas, desinforma, estigmatiza y etiqueta, logrando crear una falsa idea de las cosas y situaciones a un televidente a veces falto de criterio.”

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Hay innumerables encuestas donde se le ha preguntado a la gente lo que pensaban de la imagen que daban los medios sobre la figura del homosexual, y la verdad es que las respuestas, todas, siempre coinciden en que los medios no hacen más que desfigurar y desvirtuar al hombre gay, ridiculizándolo a manera de promover el morbo y la mofa en la audiencia porque eso es lo que tristemente vende en estos tiempos. Pero ¿por qué lo hacen? Bueno, sabemos que la televisión, al menos en México, además de ser el medio de comunicación más visto en el país, es también una completa porquería, que se sustenta en la emisión de contenidos precisamente carentes de eso, de buen contenido con calidad y producción. De tal manera que una fórmula que jamás ha fallado y nunca lo hará, es la mofa que causa la ridiculización de personajes estereotipados como los es el hombre homosexual, que además de (mal) representar un grupo social, encaja perfectamente con las ideas prejuiciosas que la mayoría de la gente que ve televisión, tienen acerca de los gays. Entonces, ¿qué pasa? Pues pasa que la formula tiene éxito, porque la gente ve reflejada su errónea ideología en el contenido que le muestra la televisión y ambos concuerdan.

Hay muchos ejemplos en la televisión mexicana – y supongo que en sus países desde donde me hacen el favor de leer, también – de personajes ridículos y aberrantes que encasillan al hombre homosexual en una condena terrible, que lejos de proyectar una buena imagen al televidente, le crea una mala impresión que lo obliga a generalizar eso que ve en la pantalla, a todo el resto de los hombres homosexuales.

Sé que en este punto, habrá algunos que puedan pensar “bueno, es sólo un trabajo, un personaje para divertir cuya intención no es ofender a nadie, además es de donde comen” y tienen razón en parte. Yo no creo que el actor Adrián Uribe con su vulgar, corriente y vomitivo “Carmelo”, tengan la intención de hacer sentir mal u ofender a alguien en la comunidad, puesto que lo ven  como parte de su trabajo que se traduce en dinero. Sin embargo y aunque parezcan inofensivos personajes de televisión para divertir, este tipo de sujetos junto con los productores que no son consientes del alcance de su contenido, sí generan un impacto en la mente de la sociedad que inmediatamente encasilla y generaliza.

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“Los medios de comunicación, sean del tipo que sean, siempre deben tener una responsabilidad social y mediática con el contenido que generan y lanzan a la población, para evitar caer en información falsa, estereotipada y excluyente”. 

Por lo anterior, siempre he pensando que como medios de comunicación, sean actores, escritores, productores, cantantes, locutores etc., debemos tener una responsabilidad con el contenido que se genera para entregar a la sociedad, porque ese contenido tiene repercusiones que son capaces que crear prejuicios y rechazo o cambios positivos en la gente.

A pesar de todo lo anterior, que aún existe y se llega a dar, hoy en día las cosas parecen haber empezado a tomar otro rumbo. Los productores de televisión y hasta de cine – Cuatro Lunas, por ejemplo –  han concienciado que el hombre homosexual no debe ser la mofa ni la burla de nadie porque en la realidad somos hombres profesionistas, trabajadores y dignos como cualquier otra persona, de tal forma que han dejado de ridiculizarlo para darle otro matiz de seriedad. No obstante aún hay mucho que trabajar, pues aunque ya la imagen del hombre homosexual se ha dignificado en cierta medida, aún existe la censura – a excepción de Argos Comunicación, que ha venido revolucionando este aspecto – que obliga a retratar la vida homosexual de manera casi inexistente, asexual y sin toda la profundidad y peso que debería tener un personaje, que de manera masiva, representa a todo el colectivo. Dicho de otra forma y en palabras del propio productor Epigmenio Ibarra: “es una manera de seguir haciendo una televisión de espaldas a la realidad y que pretende reproducir los modelos ideológicos del sistema y servir a éste de manera incondicional”.

Como ven mi guapos #Soperos, el problema no son los estereotipos en sí y tampoco que haya hombres homosexuales que expresen de tal o cual forma su sexualidad, porque finalmente y como mencioné en otro artículo, la homosexualidad tiene muchas vertientes y maneras de ser expresada y aunque no nos gusten, debemos de respetarlas. Más bien, el problema aquí es el uso negativo que los medios de comunicación dan a esas formas de expresar la homosexualidad y la manera en la que resaltan ciertas característica no generalizables de la misma, para seguir sirviendo a ese sistema de poca pluralidad e inclusión que tiende a generalizar los malos conceptos, lo cual deja ver la poca responsabilidad que las televisoras – Televisa y Azteca – tienen como generadores de contenido.

Si bien no se pueden eliminar los estereotipos de una sociedad, porque de hecho todos encajamos en uno o en otro, sí podemos cambiarlos para ser algo positivo. Hagamos entonces que los estereotipos positivos salgan a relucir para tomarlos como ejemplos a seguir y restar importancia a los negativos para que dejen de tener visibilidad. De esa manera, nosotros como sociedad, empezaremos a exigir contenidos más sustanciosos y respetuosos a la diversidad humana, que eviten mal informar y sean libres de prejuicios para que así, no se retrate más que la realidad digna y honrosa de la que muchos homosexuales, somos protagonistas. Fin.

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