Hoy no quiero hablar de amor

“Todo lo que estás viviendo y todo por lo que estás pasando, te está preparando para lo que siempre has pedido”

 

Hoy no les voy a hablar de relaciones o amor. Tampoco les daré consejos para que vuelvan a confiar o se enamoren después. Y no, no voy a hablarles sobre tener paciencia y disfrutar la soltería porque ya vendrá alguien más adelante.

Hoy quiero sentarme y platicar con ustedes. Contarles sobre mí y cómo me he estado sintiendo últimamente,  porque para ser sincero, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que escribí sobre mí y lo que me ocurre. ¿En qué momento dejé de compartir con ustedes esos pasajes tan privados e íntimos de mi vida?

Y no es que no me guste ser esa especie de “faro guía” que les aconseje y les ayude a salir adelante de cualquier situación, en verdad lo disfruto. Pero ahora que estoy aquí, estoy recordando lo bien que también se siente ser yo simplemente y mostrarme vulnerable. Es como si me quitara las gafas de enseñar y me diera el permiso a mí mismo de sentir y externar cosas que a veces me gustaría compartir con ustedes.

Siempre me ha costado mucho trabajo hablar de mí y lo que me sucede o cómo me siento. Y ahora me cuesta más que nunca, porque a veces la vida adulta nos da situaciones que pesan y puede ser que esa sea la razón por la que tal vez he preferido hablar de otras situaciones menos de las mías, pero creo que ya no puedo y no quiero seguir huyendo de ellas e ignorarlas.

A pesar de que es complicado, no me da miedo hacerlo, porque aunque, de alguna forma, eso significa ponerme en un lugar de vulnerabilidad, sé que con ustedes estoy a salvo porque les estoy entregando algo que fácilmente podrían romper y sé que no lo harán. Entonces confío y pongo en practica eso que en tantos otros textos les he repetido mil veces.

En los últimos meses me han ocurrido muchas cosas y he estado atravesando por un periodo bastante extraño que me ha obligado a replantear muchas otras, incluyendo lo que hago para ustedes. Por ejemplo, inicié un programa de radio y es un proyecto que me ilusiona mucho por ser lo que siempre he querido hacer ¿y les digo la verdad? No está siendo sencillo moldearlo y sé que me llevará tiempo, pero lo disfruto mucho y quiero seguir ahí, porque no solo se trata de un proyecto personal, sino de ustedes y darles algo nuevo.

Sin embargo, supongo que a muchos les ha pasado que de repente se ven parados es un punto donde se preguntan si lo que están haciendo está bien, si tiene sentido o vale la pena tanto esfuerzo. Bueno, pues así yo.

Hoy me encuentro parado en ese punto de mi existencia y de alguna manera, contemplo todo lo que he hecho desde afuera para observar de forma general y ver lo que hago y cómo lo hago. Hacerlo me ha llevado, indudablemente, a  ver lo mucho que he recorrido desde que empecé y quienes me sigan desde entonces sabrán de lo que hablo. Pero también me ha llevado a preguntarme si de verdad estoy haciendo algo y si realmente estoy avanzando o dando solamente vueltas en círculos.

Hace ya algunos días que he comenzado a reflexionar en el por qué y para qué de lo que hago y si es eso lo que verdaderamente me va a llevar a donde quiero estar. Pero entonces, una estampida de dudas golpean en mi mente: ¿A dónde quiero llegar? ¿Hacia dónde voy? ¿Lo estoy haciendo bien?

“Donde te encuentras ahora, es donde debes estar. Todas las estaciones son parte del viaje, pero indudablemente, un día te verás estando donde quieres estar y haciendo eso que un día soñaste hacer. Sigue.”

Creo que en la vida todos tenemos este tipo de periodos en donde nos cuestionamos lo que hemos hecho de nuestra vida hasta ahora para evaluar si debemos seguir igual o hacer algunos cambios. Yo ahora estoy en esa estación y no voy a negar que por momentos me he sentido estancado y con ganas de botar todo para empezar de nuevo…o tal vez dejarlo ahí, botado por un rato.

Pero de repente regreso y me pongo objetivo. Recuerdo que realmente amo y disfruto hacer lo que hago y aunque por momentos el avance es lento, eso me motiva un poco más a no abandonarlo porque si miro atrás, me doy cuenta que ya he recorrido un buen trecho y sería absurdo y tonto abdicar ahora que he construido tanto. Así que de nuevo lo recojo, lo desdoblo y sigo trazando la ruta que debo seguir aunque tenga toda la incertidumbre y dudas del mundo.

Y esa es la verdad: a veces no tengo claro si lo estoy haciendo bien. Por momentos tengo claro hacia dónde me dirijo y por momentos debo detenerme porque no sé hacia donde voy. Es decir, quiero hacer tantas cosas que siento que lo que he hecho y sigo haciendo, no es suficiente. Entonces me abrumo y me siento estancado. 

Es como sentir que no avanzo y que no les entrego ni hago lo suficiente para ustedes, pero tampoco sé qué más hacer puesto que lo que hago es esto, contar historias. Y tal parece que hoy tocó contarles un poco de la mía.

No les voy a negar que a veces me aterra el futuro y la vida en general. Yo también tengo mis momentos de duda y pánico, como este, tal vez. No obstante, también he aprendido a hacerle caso a mi voz interior que en ocasiones me susurra: “sigue, vas bien” y entonces recuerdo que aunque a veces mis pasos parezcan no ser muy claros, hacer lo que hago y como lo he hecho, es la clave, para un día, llegar a algún lugar en la vida donde me guste estar y donde sienta que sí pertenezco.

No tengo la total certeza de ir por el camino correcto, a mí me gusta pensar que sí, y tampoco sé si lo estoy haciendo del todo bien. Lo único que sé es que esto que hago no solo es para mí, es también para ustedes y saber que ustedes siguen aquí después de tanto y desde donde están, me dedican un poco de su tiempo para ver lo que hago a diario, es probablemente señal de que sí, que algo seguramente estoy haciendo bien.

Ahora puede que ande un poco desorientado y sin rumbo fijo y claro. A todos nos pasa y yo ya llevaba un tiempo invicto. Pero lo que sí tengo claro, es que detenerme no está en mis planes, y debo continuar porque eso que quiero para mí, está esperándome y con cada paso, siento que me acerco un poco más, a pesar de a veces ser presa de la desesperación por no ver claro.

Así que sigue, Alejandro, sigue aunque esté oscuro a veces, porque sin duda el lugar donde quieres estar existe, solo está esperando que estés listo para ocuparlo. ¿Y estaré listo? Sigue y lo estarás. Jamás te detengas, que todo esfuerzo tiene sus recompensas y todo lo que estás viviendo, te está preparando para lo que tanto has pedido.

Perdón por la letanía, pero sentí la necesidad de contarles y tenía que hacerlo. Como siempre, les agradezco que estén aquí, leyéndome y dándome lo más valioso y bonito que tienen: su tiempo.

Fin.  

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3 Comments

  • Alex siempre es bueno expresarnos, cuando uno le gusta la lectura de alguien siempre quiere saber más de esa persona, saber que también siente y padece, todo en la vida nos ayuda, es necesario esos momentos de desvalance para evaluarnos y más allá de ver lo que no hemos logrado es ver en qué hemos avanzado, miles de éxitos y adelante, gracias por todo.

  • Ame y entendí perfectamente lo que pasas, y justo nosotros mismos nos debemos levantar el ánimo para seguir el vuelo y no quedarnos estancados, para llegar a ese lugar en el que seguramente nos sentiremos completos libres y sobre todo con mucha paz …

  • Estoy contigo desde la empatía mi buen. La expresión escrita es una poderosa herramienta que muchos no le dan el valor que conlleva. Tu si lo haces. Gracias por ser y estar. Gerry

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