RELACIONES

Ahora que entiendo todo

“Un día te cansas de buscar a quien no te busca y de escribirle mucho a quien responde poco. Un día te cansas de extrañar a quien no te extraña y por fin comprendes todo. Por fin maduras”.

 

Durante mucho tiempo me cuestioné si aun le extrañaba. Me refiero al amor de mi vida. Ese que llegó de pronto, me sacó a bailar y después de unos instantes se fue. De hecho, recuerdo haberme hecho la misma pregunta no hace mucho y me di cuenta que no, que no le extraño ni tantito.

No fue fácil llegar a esa conclusión, pero tampoco sufrí al hacerlo. Es decir, ¿cómo podía seguir llamando “el amor de mi vida” a alguien que ni siquiera extraño? Es extraño, pero por fin llegué a ese punto en donde aprendí a soltar personas, incluso aquellas que fueron muy importantes. Personas que me marcaron pero que su historia conmigo había llegado a su fin y no había nada que pudiera hacer para remediarlo.

Al inicio fue complicado. Pero con el tiempo me resigné y acepté a vivir sin esa parte faltante y comencé a querer llenar esos espacios vacíos conmigo otra vez. Me llené de mí y entonces no necesité ni quise extrañar más a quien de alguna u otra manera, jamás me extrañó. Después de todo, ¿qué caso tenía desgastarse por alguien que no quería volver y que para ser honesto, yo tampoco quería que volviera?

Así, entendí que lo que me pasaba era similar a las frutas en los arboles. Cuando la fruta maduraba, caía del árbol al suelo y estaba lista par ser consumida. Yo llegué a ese punto. Entendí que mi amor había madurado y me había obligado a caer del árbol. Y caí.

Mi amor entonces estaba listo no solo para ser entregado una vez más, sino también para saber esperar paciente y sin prisas, porque encontrar a alguien no debía suponer una carrera con el tiempo y comprender eso me quitó un gran peso de encima. Así que lo acepté y comencé a viajar ligero.

“Al final, no extrañas a nadie. Solo terminas extrañando a la persona que eras cuando estabas con esa persona”.

Viajar así por la vida, implica dejar ir y soltar toda clase de anclajes que no dejan avanzar, por mucho que eso duela, porque dolería más quedarse varado en un sitio con alguien que tal vez no tiene más camino para mostrarte. Entonces sueltas las amarras y te vas. Tal vez duele pero en el camino las lagrimas se secan y todo se aclara.

Ahora puedo decir que no extraño a quien creía que era el amor de mi vida ni a nadie que haya dejado o me haya abandonado, porque así estoy mejor. Soy como esa fruta que finalmente madura y no necesita mas de su árbol porque está lista para ser cosechada y creo que yo lo estoy.

Sin embargo, a veces pienso que si la vida quiere, me volverá a cruzar de alguna u otra forma en el camino de ese a quien dejé atrás, pero si nunca sucede, también está bien, porque recordaré algo muy valioso como premio de consolación.

Recordaré que esa persona me hizo conocer y sentir el amor de verdad, y más que eso, me enseñó con su partida a  madurarlo, para que por fin yo entendiera que amar significa todo, menos poseer. Ahora que entiendo eso, entiendo todo.

Fin.

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5 thoughts

  • Leer lo que escribes me ayuda demasiado, para entender muchas cosas…
    Y poco a poco poder ir soltando el recuerdo que tengo de a quien yo aún llamo “El amor de mi vida” ♥️

  • pequeño saltamontes , me gusto mucho y en vdd espero igual que se generen las causas adecuadas para que el amorts otra vez llegue , y tambien generar las condiciones propicias para recibirle, gracias chaparro por ayudarnos a recordas con tus letras 😉 !!!!

  • Wow me encanta demasiado leer lo que escribes , creo que en ocaciones realmente necesitamos vivir este tipo de situaciones , para poder madurar en nuestras vidas. Saludos desde Colombia.

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