40 y 20

“Mi madre siempre decía que no entendía cómo había chicos que gustabana de conseguirse “abuelos” por novios y abuelos que gustaban de conseguirse “hijos” o “nietos” para tener una relación. Yo tampoco lo entendía hasta que me pasó y aprendí.”

 

Hace algunos días comenzaron a llegar a mi Twitter muchas dudas de varios chicos que actualmente se ven envueltos en relaciones con personas más grandes. La mayoría preguntaban si yo recomendaba andar con alguien mayor y qué hacer si te gustaba alguien mucho más grande, sobre todo estando entre loa 15 y los 21. De tal forma que me di a la tarea de investigar un poco sobre el tema, específicamente aplicándolo a las relaciones homosexuales.

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Primero que nada, es importante saber que las relaciones intergeneracionales no son exclusivas de ninguna preferencia sexual y está comprobado con estudios, que se deben a ciertas carencias psicológicas que todos tenemos sin cubrir y que buscamos satisfacer con otra persona de manera inconsciente. Por ejemplo, hay casos en donde una persona  anda con alguien mayor, porque usualmente busca al “padre” o “madre” que no cubrió todas sus necesidades, sobre todo afectivas y de seguridad. Del mismo modo y en ciertos casos, alguien mayor que se fija en una persona menor, a veces no sólo busca dinamismo y espontaneidad, también busca juventud a modo de retrasar su envejecimiento por temor a la tercera edad, pues está por demás sabido que el tema del la vejez y los años, son algo que causa màs terror a los hombres gay que la reforma hacendaria, por lo que evitarlos es para muchos, el pan de cada día.

Es por eso que este tema al caer en cuestiones de índole psicológica, se vuelve un tanto complejo, lo que hace difícil determinar si es correcto o incorrecto porque intervienen muchos factores, entre ellos, la madurez, sobre todo de los menores que gusta de gente mayor, ya que en varias ocasiones, estos buscan enrolarse con alguien mayor por la curiosidad que supone el querer conocer y experimentar. Y en ese afán de querer vivir cosas antes de tiempo y que no van acordes a su edad sobre todo en la parte sexual – establecen contacto con chicos mayores, pues no hay mejor forma de probar que con alguien que ya vivió y pasó por eso que se quiere saber y conocer,  y que a veces,  causa cierto morbo.

Debido a lo anterior, el resultado es ver relaciones de hombres donde hay una diferencia de edad, a veces muy marcada y a veces no, pero que está ahí presente y puede hacer que la relación funcione o fracase, dependiendo de ciertas condiciones como el compromiso, la capacidad de adaptabilidad,  la empatía que uno muestre con el otro y la ya mencionada madurez, pues al vivir en etapas diferentes de la vida, llevar a cabo una relación que congenie con los intereses y libertades de ambos, será algo más que una labor ardua sobre todo si uno de los dos es aún menor de edad, lo cual hace complicadas las relaciones y en lo personal no lo recomiendo – y eso no está a discusión por más maduro que sea el chavito. Punto. Fin. Se acabó. Gracias.

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No obstante y a pesar de lo anterior, estoy a favor de las relaciones intergeneracionales, siempre y cuando la diferencia de edades no sea muy grande; ya sea que se elija a alguien menor o mayor, unos cuantos años de diferencia siempre le ponen sabor al asunto, pero hay que tener en cuenta que así como hay ventajas, también hay desventajas. Por ejemplo, no es lo mismo andar con alguien más grande a los 15, que a los 20´s o a los 30´s y les voy a explicar por qué.

Hace rato les mencioné que me  habían llegado muchas preguntas de chicos donde me explicaban su situación respecto a establecer una relación con alguien mayor, y entre esas preguntas, me llamó la atención el caso de un chico de 17 años que quería andar con alguien de 29, mismo que usaré como ejemplo.  El chico me comentó que ambos se gustaban y se llevaban bien, pero no estaba muy seguro por la edad.

Yo siempre he dicho, y cómo lo hice con este caso, que andar con alguien mayor no está mal y de hecho no es condenable,  sin embargo y como he apuntado antes, es complicado cuando la brecha generacional se extiende demasiado y  peor aún, cuando alguno de los dos es menor de edad. Les explico.

De los 15, que es donde empieza en la edad de la punzada, hasta todavía los 20 años, uno sigue siendo bastante dependiente de los padres y se sigue siendo hijo de casa, por lo que se tiene que cumplir con ciertas normas – eso incluye el pedir permisos  – así como otras cosas que se establecen en la cláusula “Mientras vivas bajo mi techo” párrafo dos, inciso “C”. Entonces, tenemos que a esas edades y en una relación donde hay diez o más años de diferencia, se hace evidente que ambos están en canales y etapas de vida muy distintas; hay cosas que al de 29 ya no le llaman tanto la atención y que al de 17 sí, y al revés, cosas que el mayor pueda y quiera hacer pero que el más chico no y es entonces cuando la convivencia que hace posible una relación, comienza a verse limitada. Además, las implicaciones de ser mayor de edad y establecer una relación con alguien que aún no lo es, son bastante escabrosas y a veces terminan en líos más complejos que hubieran sido preferible evitar. (YKWIM)

“Conozcan mucho, besen mucho y amen mucho pero siempre con el justo medio que todo en exceso es malo, y en este caso la edad, también”.

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Caso contrario es a partir de los 20, pues a esa edad los padres empiezan a ser menos estrictos y controladores con los hijos, por lo que entablar relaciones con gente mayor, ya no se vuelve un problema aunque se siga siendo dependiente de papá y mamá. No obstante, relacionarse con alguien que generacionalmente nos lleva mucho tramo, sigue siendo complicado en cierta medida, sobre todo por cosas que continúan difiriendo entre uno y otro producto de la diferencia de edad, como la escuela, los amigos, los intereses a la hora de salir y sobre todo, la cuestión económica que aún no es del todo estable. 

Pero después vienen los 25 y más, en donde la libertad para entablar una relación con alguien mayor es total y sin límites, pues a esa edad se es completamente autónomo e independiente y aunque cuestiones como los permisos, el dinero o gustos ya no interfieren, ahora se piensa en perspectiva y más  a largo plazo como  en la vejez, pues alguien de 25 que establece lazos con alguien de 45, pone la mira en su vida futura: cuando uno tenga 40 el otro tendrá 60 y la idea de volverse el enfermero de un hombre mayor, simplemente no es opción atractiva para muchos que a los 40 quieren disfrutar de sus nuevos 30. Es por eso que desde antes comienzan a fijarse en los chavitos y ¡voilá! Surgen los famosos “chavorrucos”. ¿Ven que chistoso es?

Como pueden darse cuenta, el problema de andar con alguien mayor o menor no es la edad en sí, porque incluso hacerlo tiene beneficios para ambos. En mi experiencia he conocido chicos mucho más maduros que alguien de 30 y debido a eso, buscan compensar esa madurez con alguien mayor, pues ocurre que algunas veces no se está en la misma frecuencia que gente de nuestra edad. Y lo mismo pasa con los más grandes; de igual forma la madurez que se busca en alguien de la misma rodada, simplemente no aparece e irónicamente, se llega a encontrar en gente menor. Es una cuestión de madurez, sí, pero también de ver que tanta compatibilidad hay debido a lo generacional, porque sin lo último la madurez no sirve de mucho.

Sin embargo, cuando logran darse bien este tipo de relaciones, aparecen las ventajas: mientras uno proporciona juventud, energía, dinamismo y espontaneidad a la relación, el otro brinda seguridad, estabilidad y experiencia, sin mencionar que ya no hay necesidad de competencia entre ambos, pero repito, siempre y cuando la brecha generacional no sea demasiado grande, porque entonces ahí entra el verdadero problema, que es la divergencia entre las determinadas etapas y circunstancias de vida que cada uno está experimentado, quedando la madurez en un segundo término.

En conclusión mis guapos hombres, puedo decir que  ninguna pareja, sean ambos de la misma edad o no, tiene asegurado el éxito de la relación, pero sí hay algunas cosas que tomándose en cuenta respecto a la edad, nos ayudan para no ser de esas parejas disparejas. Por eso hoy les digo que está bien salir y tener amores con hombres mayores o menores, dependiendo de los gustos, pero procuren siempre que no sean ni muy muy ni tan tan. Siempre es mejor el justo medio y establecer un límite para que la cuestión de brecha generacional les haga lo que el viento a Juárez, y salir con alguien de más o menos edad, no los vuelva “asaltacunas” o al revés, todos unos “asaltatumbas”.

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Si me preguntaran un consejo para que la relación con alguien más grande funcione, les diría que siempre traten de buscar gente muy cercana a su edad, por ejemplo: si tienes 18 y te gustan mayores, busca alguien que te lleve hasta cinco o seis años. Lo mismo si eres mayor y te gustan menores, que nunca sean tan chicos que dejen de ser cancha reglamentaria. Siempre establezcan un límite y rango de edad en donde ni ustedes tengan que subirse en zancos y hacerse “los maduros” para alcanzar al mayor, ni que el otro sienta que está cambiando pañales aún cuando ya alcancen en timbre

Tengan en cuenta, y esto va a quienes gustan de salir con chavitos, que aunque ese chico menor que ustedes sea muy maduro y no sientan la diferencia de edades, sigue teniendo limitantes propias de la edad que son por diversos factores que ya mencionamos, tales como los padres, la escuela, el dinero, los permisos y en general la autonomía, por lo que si quieren echar andar una relación así, deben ser comprensivos, pacientes y entender que hay ciertas cosas que ustedes pueden hacer pero ellos no por su dependencia.

Del mismo modo, todos los que gustan de andar con chicos màs grandes, procuren no conseguirse abuelos y jamás intenten jugarle al maduro o “montarse” en los zancos de alguien mayor para alcanzar la edad del otro, porque se van a caer. Yo siempre he dicho que no hay nada más maduro que aceptar y vivir conforme a la edad que se tiene y estar consciente de ello, sin tratar de fingir tener otra para que vean que no se es tan “escuincle”. Piensen esto, si ese hombre de 26 se fijó en ustedes que tienen 19 o 20, es porque aparte de haber una atracción física, vio en ustedes la madurez necesaria y adecuada para entablar una relación, de lo contrario ni se habría acercado para tratar de tener algo, así que no hay necesidad de hacerse el muy grande, porque lejos de quedar bien, van a quedar como los niñitos que trataron de jugar a ser adultos y no les salió.

Por todo lo demás, nuevamente les reitero que efectivamente la diferencia de edad es algo que influye en mayor o menor medida para una relación, dependiendo de la brecha que haya entre ambos. Y digo, yo sé que a todos nos gustan las cosas grandes, pero hay casos en los que es mejor que ciertas cosas no lo sean demasiado para no complicar la situación. El punto aquí es complementar la etapas de vida que cada uno vivimos, con lo bueno que pueda aportarnos alguien que está viviendo en otra y no salir huyendo por pensar que uno de los dos era muy inmaduro y “chamaco” y el otro un anciano aburrido.

Conozcan mucho, besen mucho y amen mucho pero siempre con el justo medio que todo en exceso es malo, y en este caso la edad, también. Fin.

5 Comments

  • mi pareja es 20 años mayor y nuestra relacion es increible, como en todas las parejas, somos diferentes, pero es eso lo que nos une cada día más, no se porque dicen que es malo, yo doy testimonio de que no es asi, siempre y cuendo los dos busquen lo mismo.

  • Jajaja, pues como en todo hay excepciones. Mi novio me lleva 30 años exactos y aun que ha sido complicado llevamos dos años saliendo.
    Pero sí, hay que tener cuidado, yo me topé con la excepción.

  • Mi pareja me lleva 17 años y mi relación es maravillosa, para mi el es perfecto, tenemos diferencias pero nos complementan como pareja y tenemos muchas similitudes en gustos y preferencias que fortalecen lo nuestro, me gusta su forma de ver la vida y sobre todo su madurez pues chicos de mi edad sencillamente me fastidian, para mi la edad no es un limite.

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