RELACIONES

15 razones por las que nuestra generación apesta en el amor.

“El día que la tecnología sobrepase a la humanidad y le quite su lado humano, tendremos a la primer generación de idiotas”. – Einstein. 

 

Pues bienvenidos a la primer generción de idiotas. Tal parece que estamos en los tiempos donde el amor o las relaciones amorosas, rara vez funcionan con éxito. Pareciera que el reto ahora es hacer que una relación realmente funcione, como si se tratara de un logro imposible de alcanzar. Nuestra generación tiene en mente otras cosas y le da prioridad al trabajo, amigos, tecnología, en lugar del amor. Amamos superficialmente y desechamos todo si creemos que no funciona. Y se da así, sin excepción, porque esta generación pareciera estar desilusionada del amor y no sabemos por qué. tumblr_noj18tXzKP1tn7u61o1_1280

Ahora, es como si una buena relación amorosa depende de si te escriba para darte los buenos días o buenas noches, incluso de las conversaciones que el otro busca y esculca en el teléfono de su pareja para encontrar algún pretexto o motivo por el cual desconfiar. El amor se ha reducido – porque así lo hemos permitido – a un amor on line, un amor de letras y mensajes que vive pegado a un celular, y que no conforme con eso, se conforma con las sonrisas que provocan las fotos enviadas, en un afán de sentir cercanía. Pero quizá sí existen otras razones para explicar esta creciente desilución en el amor. 

Amor disfuncional para dummies: 

1. Preferimos conversar por whats, en vez de hacerlo “cara a cara”.

tumblr_nrtzfbRR6F1ssga9mo1_1280Ni siquiera por llamada telefónica, eso también quedó en el olvido. Actualmente estamos en una sociedad que le da más valor a los dispositivos electrónicos, las redes sociales, mensajes de texto, entre otras cosas, menos a una conversación cara a cara con alguien. Ya no se valora el momento de conocer a alguien sin tener que ser interrumpidos por el sonido del celular. Es como si le tuviésemos miedo a la otra persona, pues cuando estamos “cara a cara” somos tímidos, pero detrás de una pantalla podemos llegar a sacar todo a la luz. Somos cobardes de frente que sienten poderosos detrás de una red social.

2. Buscamos relaciones en aplicaciones de citas.

Muchos gays tienen maestría y doctorado en eso. Y no digo que esté mal, pero Grindr – Tinder para los heterosexuales – entre otras páginas web de citas, son usadas para buscar a alguien que se acomode a nuestros intereses de manera fácil y rápida, sin necesidad de hacer el mayor esfuerzo y hasta somos capaces de llevar una relación de esa manera. Podemos conocer a miles de personas al mismo tiempo, interesarnos en varias y analizar con cuál podríamos estar. Es como un buffete a nuestra disposición que nos convierte en pedazos de carne cuyo valor depende del mejor postor. Y claro, muy pocas veces llega a funcionar. Casi nunca. 

3. No valoramos nuestro tiempo a solas.

No somos capaces de estar solos, sin una pareja. A muchos les aterra tanto esa idea que de hecho le tienen pánico a la soledad y todo porque en esta sociedad es mal visto estar soltero, pues es sinónimo de que eres alguien “amargado” y difícil de amar. Es por eso que vamos de pareja en pareja, sin quedarnos a solas por un momento y valorar la única y más importante relación que es capaz de sanarnos: la nuestra con nosotros mismos. 10917285_623329737799495_5398317785963400918_n

4. Creemos que si una relación falló, todas lo harán.

Cuando una relación termina comenzamos a creer que el amor no es para nosotros y dejamos de hacer el esfuerzo cuando otra pareja llega a nuestra vida. Nos quedamos con la absurda idea de que también fallará, porque estupidamente creemos que es nuestro destino. Nos acomodamos en el papel de víctimas y vagamos como la muñeca fea, revolcándonos en nuestro asqueroso drama una y otra vez, porque creemos que así generaremos lástimay alguien bueno llegará para querernos como no sabemos hacerlo para con nosotros mismos. De nada. 

5. No sabemos qué es amar.

No tenemos ni puñetera idea de lo que es comprometernos y querer la felicidad de alguien más que sólo la de nosotros. Creemos que con sólo sentirnos bien con alguien ya estamos amando, pero no nos detenemos a pensar en que amar significa algo mucho más importante y que, cuando amamos de verdad, debemos saber que habrán días buenos y malos y que siempre debemos enfocarnos en solucionar las cosas, ser equipo y aprender a conciliar y negociar. Pero no, esas cosas del diablo no son para esta generación, que es comodina y quiere que los demás sean únicamente los que se muevan y hagan cambios. 

tumblr_ne2abcdhxw1tkcgzuo1_5006. No sabemos valorar a las personas.

No sabemos respetar, ni valorar. No sabemos cuidar los sentimientos de alguien más, pues sólo pensamos en nosotros mismos. Ya no vemos a las personas como personas, sino como cosas que vienen y van y de las que te puedes deshacer si no son útiles para ti. ¿En qué carajos no estamos convirtiendo? 

7. Amamos demasiado rápido.

Ni siquiera nos damos el tiempo de pensar si realmente estamos lo suficiente enamorados como para amar a alguien, simplemente vamos y decimos “te amo”, sin realmente sentirlo muchas veces. Así de desperados estamos. 

8. Pero irónicamente, le tenemos miedo al compromiso.

Tenemos miedo de enamorarnos demasiado y salir dañados. Tenemos miedo de involucrarnos con alguien y que no funcione. Tanto así que ya no hacemos el esfuerzo ni tampoco damos todo lo mejor de nosotros. Muchos no lo intentan porque fracasan, otros no se enamoran porque duele. Pues de paso mejor ya no vivan, porque al final se mueren, ¿no? Buscamos relaciones pasajeras y con muy poco compromiso.

964d7d738ab888a99389f73e7818b9469. No hacemos ni el más mínimo esfuerzo.

Ni para conquistar a alguien, ni para hacer perdurar una relación. Preferimos ir de relación en relación para no quedarnos solos. Preferimos dejar que el otro maneje todo con el fin de no hacer nada, ni esforzarnos. Ya no creemos en conquistar a diario, pues tenemos la absurda idea de que ya tenemos completamente ganada a esa persona y peor aún, nos sobrevaluamos tanto, que creemos que le hacemos un favor al otro al estar con nosotros, porque somos uno en un millón. Nos gusta tanto la emoción que causa el iniciar una nueva relación, que sólo hasta ahi llegamos. Triste. 

10. Preferimos desechar relaciones en lugar de arreglar las cosas.

Preferimos dejar que las cosas acaben solas en lugar de seguir intentándolo y solucionar todo. Preferimos enviarlo todo a la basura en lugar de conversar con esa persona y buscar una solución o, simplemente ver si en realidad la relación funcionará. Somos una generación con poca o nula inteligencia emocional. Desechable y que no da segundas oportunidades. 

11. El engaño es una norma y la solución a las cosas.

Como no tenemos capacidad de comprometernos, hablar y valorar a las otras personas, creemos que la infidelidad es una buena vía de escape para solucionar algo o, simplemente, no quedarnos solos. En el peor y más estupido de los casos, creemos que es la mejor venganza y pues muchos se convierten en uno más del montón. Terminan siendo igual de bajos y se convierten en ese monstruo que los lastimó.

tumblr_n89k8ay3CF1tcnhoko1_50012. Pensamos demasiado las cosas en una relación.

Nos lo cuestionamos todo, desde qué usaremos, hasta el qué diremos o haremos para sorprender a nuestra pareja. A veces hasta nos cuestionamos la relación y si en realidad vale la pena, y eso hace que dejemos de disfrutar cada momento junto a la persona que amamos. Pensamos y sobrepensamos tanto el amor, que dejamos de sentirlo y poco a poco nosotros mismos matamos la chispa, que de por sí ya es muy difícil de encontrar. Entonces no se puede. 

13. Le damos más importancia a las redes sociales.

Preferimos más conversar y escribir mensajes en redes sociales y whatsapp, en lugar de expresarnos directamente ante una persona. Ahora las relaciones tienen “última conexión”, los besos son sustituidos por iconos o emojis, y toda la atención que necesitamos – y con la que nos conformamos – para sentir que le importamos a alguien, es que nos conteste los mensajes por whatsapp sin demorar. ¿Qué clase de amor estamos creando?

14. Ya no creemos en las formalidades. Eso es para ancianos. 

Dejamos de creer en el lazo que pueda unirnos con nuestra pareja. Preferimos llevar las cosas más fácilmente conviviendo con alguien, en lugar de comprometerse firmemente, porque tenemos la absurda idea de que la relación puede terminar o así “saldremos menos lastimados”. Por favor, tenemos que parar ya. 

b2169d66e53c591360131be8d73a6c8415. Le hacemos más caso a nuestro teléfono.

Cuando estamos frente a alguien, sea nuestra pareja o alguien más, solemos prestarle más atención a nuestro teléfono y a aquellas cosas que puede mostrarnos, muchas veces centrando toda nuestra atención en la pantalla y sin oír a lo que la otra persona puede estar diciendo. En pocas palabras, estamos comprometidos y casados con nuestro teléfono, le somos infiel a la vida real y a las personas con todo lo que nuestra pantalla de 6 pulgadas nos muestra. 

Ahora las preguntas son: ¿dónde quedaron las tardes de salir a caminar por el parque o la cuidad tomados de la mano? ¿Y dónde dejamos las películas y los besos de verdad, esos que nos erizaban la piel? ¿Dónde? Lo más triste es que ahora estamos más conectados que nunca de aquellos que estaban lejos, pero más lejos de quienes están cerca. En fin, después de todo Wall-E no estaba equivocado, y qué miedo, pero también que lástima. Hagamos algo urgente…

Fin. 

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5 thoughts

  • Internet le dio amigos a gente que en la vida real no tenía. La gente se esfuerza cada vez menos en ser interesante… Todos actúan como si fuera. Increíbles sin buscar serlo, trabajo en social media & marketing y es el día de hoy que en un café o cita pongo en mi iPhone la “lunita” hasta que tengo tiempo de ver lo que no urge. Me purga el modo que la gente usa el celular. Buenísimo tu artículo, es bueno leer cosas con seso.

  • Que buen artículo Alex. No había tenido oportunidad de leerlo en cuanto salió, pero bastante hacertado tu punto de vista, cada vez más estamos perdiendo ese fuego en el corazón que hacía nacer grandes romances y amores duraderos, hemos adoptado conductas cada vez más destructivas y caído en una zona de confort que nos impide amarnos y por ende amar a alguien más, triste realidad actual que parece no mejorar.

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