Todavía no te quiero.

“Eso de querer y desquerer a contrarreloj no deja nada bueno. Dejémoslo a los novatos que no quieren aprender. Nosotros ya no estamos en edad”.

 

Hace mucho tiempo dejó parecerme atractivo eso de ir a prisa, como si se tratara de una carrera contra el tiempo o se me escapara la vida.

La verdad es que era desgastante y monótono. Era muy aburrido volver a repetir la misma historia una y otra vez, con el mismo guión, las mismas palabras y el mismo final, hasta que un día me cansé y ya no quise actuarla.

Entonces comencé a aceptar la idea de caminar solo un rato, sin salidas, sin mensajes que esperar para responder, sin llamadas a mitad del día…sin presiones. Así anduve de un lado a otro acompañándome a mí mismo y tal vez, aprendiendo también a estar conmigo. Pero entonces, a mitad de mis asuntos, apareciste tú.

No te buscaba, no quería encontrarte y no me urgía que llegaras. Pero llegaste. Tampoco iba a pedirte que te fueras porque vamos, siendo honesto, un nuevo encuentro siempre es emocionante, ¿y a quién no le gusta sentir de nuevo esas mariposas en la panza? A todos, incluyendo a los solos, los renegados y los lastimados.

Para mi suerte yo únicamente he estado solo. Durante un tiempo dije que jamás volvería a creer, pero eso lo decimos todos por enojo y no sirve de mucho; volvemos a caer tarde o temprano y yo quería saber de nuevo cómo se sentía y probar si esta ocasión salía mejor que las anteriores. Así que te abrí la puerta y te invité a pasar.

Empezamos con café. Una, dos, tres tazas y perdimos la noción del tiempo. En otra ocasión siguieron las comidas en tus lugares favoritos y los míos. Conocer qué te gustaba y que no.

“Que te ganes mis te quiero y ganarme yo los tuyos, es todo lo que quiero”

Después decidimos cambiar el café por cerveza. Tú clara y yo oscura. Nos volvimos clientes frecuentes del cine y devoramos cada estreno en cartelera de manera puntual durante las últimas semanas. Me gusta eso y tú también.

Lamento de antemano si soy un poco más tardado que otros para dar el siguiente paso o avanzar, pero descubrí que tomarse tiempo y dejar que todo transcurra a su ritmo, me gusta y está bien. Lo disfruto de la misma forma en la que disfruto los domingos echado junto a ti.

Sin embargo, aún no te quiero. No todavía. Quiero hacerlo, comenzar por quererte lento y bonito. A un ritmo que sea cómodo para ambos y que tú también hagas lo mismo, no por compromiso ni desesperación, sino porque lo sientes y te sale natural.

No te quiero, pero te quiero querer. Y me gusta la idea de que sea contigo y nadie más, porque en un mundo de encuentros con posibilidades infinitas, tuviste que ser tú quien sin planearlo, se encontrara conmigo y eso me parece sorprendente.

Ahora sólo quiero estar así, junto a ti mientras sigo descubriendo motivos para quedarme contigo y un día con otro, finalmente cambiar las cervezas y el café por dos copas que celebren esos “te quiero”, que cuando menos esperes, mis labios estarán felices de pronunciar.

Fin.

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2 Comments

  • Responder junio 6, 2017

    Diego

    Wow… de verdad tus artículos son estupendos, créeme que desde que leei el primero empecé a entender muchas cosas…

  • Responder junio 6, 2017

    Gustavo

    Que hermoso debe ser volver a ilusionarse. Yo tengo ya mucho tiempo acompañándome a mí mismo. Disfrutando de estar solo. Aún que confieso que a veces me siento más solo de lo normal. Pero sonrío y sigo adelante esperando a que por fin. Llegue ese alguien a quien aún no quiero pero quiero querer.

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