No desaparezcas por amor.

“No dejes que tu pareja ocupe toda tu mente, tu ser y tu espacio. Evita eclipsarte bajo la sombra del otro, porque amar no es desaparecer ni perderte a ti mismo, en el afán de entregarte completamente a quien amas”.


A veces las mejores y más valiosas lecciones de nuestra vida las aprendemos con las experiencias más duras que después nos ayudan a madurar, crecer y reconstruirnos de otra forma, evitando caer en los mismos errores.

Con frecuencia, algunas de esas lecciones sobre la vida, la madurez y el amor, ocurren con aquellas relaciones que te marcan, que crean un parteaguas en tu andar, y en donde puedes ver con claridad que hay un antes y un después. Te das cuenta que aunque dolió, has crecido y ya no eres la misma persona, eres incluso mejor que antes.

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Sin embargo, al inicio es difícil darse cuenta de todo lo anterior, porque de entrada y motivado por la emoción y la ingenuidad propia del amor, se pierde de vista que entregarse de forma profunda e incondicional a alguien que se ama tanto, puede acarrear la pérdida de uno mismo cuando no se sabe cómo hacerlo.

Es decir, vamos olvidando quiénes somos con tal de compenetrarnos de forma extrema en el otro, al punto de no saber dónde empieza uno y dónde termina el otro.

Lo más grave es cuando nos damos cuenta que no fue el otro quien nos obligó a perdernos a nosotros mismos en el camino de amarle, fue uno mismo quien al estar ciego de amor, poco a poco fue cediendo su poder al otro hasta entregarlo totalmente. Entonces ocurre: te has perdido y has olvidado tu individualidad.

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Yo mismo fui de esos perdidos que en el afán de entregarse tanto a alguien por supuesto amor, terminó perdiéndose. Me di cuenta que en un punto álgido de esa relación, efectivamente yo ya no sabía quién era, qué hacía y cómo lo hacía.

Había olvidado continuar con todas esas cosas por las que esa persona se había enamorado de mi al inicio y que jamás debí haber dejado. Me olvidé de guardar un poco de espacio para mí y se lo regalé por completo a él, porque creía que eso era amor, darle absolutamente todo mi tiempo y estar absorto en él.

Me perdí en un abismo creyendo falsamente que seguía actuando desde el amor, cuando en realidad no comencé a hacer más que un error tras otro error y el más grande estaba siendo olvidarme de mí y pensar más en él y no en mí. 

porno-gay.jpgEn mi idea de ser tan “nosotros”, de querer mantenerlo a mi lado y no perderlo, terminé  por mimetizarme y enfocarme tanto en él que perdí el foco de mí también, convirtiéndome en un ente que ya no pensaba mas que en el otro, todo el tiempo.

Lo más triste, es que sin que él me lo pidiera, cedí mi poder mientras me creía la mentira de que yo estaba haciendo un acto de amor y no me daba cuenta de nada.

De esa forma, poco a poco, mi relación se desmoronaba y yo junto con ella sin poder hacer nada al respecto por estar tan “entregado” y fuera de mí.

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Entonces de repente pasó. La relación terminó y un balde de agua fría cayó sobre mí. Había recibido el tropiezo y la bofetada más grande que la vida me había dado hasta el momento, pero que me hicieron reaccionar.

Y fue hasta entonces, que al “perderlo” a él, comencé a recuperarme a mí. Había aprendido la lección y estaba dispuesto a recuperar mi poder, mi individualidad y todo eso que yo poseía al inicio.

“La más emocionante, retadora y significante relación de todas, es aquella que tienes contigo mismo. Y si puedes encontrar a alguien que ame totalmente al “tú” que tú mismo amas, bueno, eso es simplemente fabuloso.”

– Carrie Bradshaw

Al final, te das cuenta que por tropiezos tan grandes como ese, es que entre otras cosas, aprendes dos virtudes muy valiosas: perdonar y agradecer. Perdonar no solamente al otro por sus desaciertos, sino también perdonarte a ti, porque entiendes que no eres culpable por aprender y madurar.

Crecer y ganar experiencia es parte de la vida, y para ello, es necesario cometer algunos errores que generalmente, no son premeditados ni con alevosía y ventaja. Simplemente suceden porque uno está aprendiendo algo nuevo que es, entregar tu amor y lo mejor de ti a alguien, pero respetándote siempre primero sin ponerte en segundo lugar.

Y también aprendes a agradecer. Pero no agradeces únicamente lo bueno, agradeces también lo malo, lo que fue, lo que pudo ser y ya no será.

Agradeces por primera vez en tu vida, haber tenido una experiencia como esa, que aunque te dejó con el corazón roto, te regaló algo que ninguna otra te había regalado antes: la oportunidad de conocer a alguien que independientemente de sus defectos y errores en la relación – tal y como tú también los tuviste –, te ayudó sin querer, a darte cuenta de las cosas que debes corregir en ti para ser mejor persona, porque nadie más se había tomado el tiempo de ayudarte a notarlas, aunque fuera sólo por accidente.

Agradeces haber encontrado a alguien, que sin querer, te hizo ver lo mucho que eres capaz de entregar en una relación y que te hizo amarle como no sabías que podías, pero sobre todo, lo mucho que eso vale y que de ahora en adelante, evitarás regalar y entregar a manos llenas de forma ciega al primer instante.

Agradeces haber aprendido a darte un respeto propio y un lugar, pues entiendes ahora lo que definitivamente quieres de una persona, lo que estás dispuesto a tolerar y no, lo mucho que esperas recibir de alguien que si te ve mover una montaña, también pueda mover una montaña por ti. 

Pero lo más importante de todo, es que agradeces haber aprendido que NO puedes ceder tu poder así sin más ni perder tu individualidad o dejar de lado tus pasiones, tu familia y amigos para finalmente, perder  tu esencia hasta el grado de no saber quien eres.

Aprendes que mantener tu poder bajo tu control no está peleado con entregarte íntegramente en cuerpo y alma y con el corazón en la mano, a alguien que amas, porque eso justamente es amar con sabiduría y cuando lo hagas de nuevo con alguien diferente, lo harás entonces con mesura y madurez, sin dejarte llevar por la emoción del momento. 

Dejarás claro que no te tienen seguro, por lo que será mejor que no piensen que ahí estarás para siempre, porque así como ellos se pueden ir si no los cuidas, tú también puedes irte y eso deben saberlo: si quiere alguien mantenerte a su lado, debe hacer todo lo posible por darte motivos para quedarte, porque estás consciente de lo que tú puedes entregar y demostrar para mantener a tu lado a quien amas.

Agradeces haber aprendido que si tú no cuidas de primera instancia todos esos sentimientos maravillosos y valiosos como diamantes que puedes regalarle a alguien, nadie más lo hará por ti, por lo que ahora serás más cuidadoso a la hora de entregarlos, y eso no significa que te vuelvas desconfiado o frío. Solamente estás haciendo las cosas bien, tanto para ti como para alguien más. 

Así que agradece que alguien así llegó a tu vida y marcó un antes y un después para ayudarte a ser una persona más madura y sabia a la hora de entregar tu amor. Y ahora que es alguien con quien compartes recuerdos en común, tómate un tiempo para continuar con este baile solo, para volverte alguien más sabio y con más ganas, inclusive…con mucho más amor. 

Fin.

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4 Comments

  • Responder enero 10, 2016

    Gamaliel

    Me dejaste sin dormir una noche, con el alma atravesada en mi cabeza y con los ojos puestos en mi espíritu, me regresaste la luz que necesitaba para comprender el amor y la vida, mi vida.
    Gracias por tantas palabras Alex, por dedicar esto a sanarme, por que así lo veo y lo siento yo.
    Te mando un abrazo enorme, siempre he sido tu admirador, hoy eres mi idolo.

  • Responder octubre 24, 2016

    Gustavo

    Es de verdad increíble que al estar leyendo sienta yo esa emoción, a veces esa tranquilidad y otras tantas esa invitación a reflexionar. Tu manera de escribir me atrapa, me entretiene y me encanta leerte una y otra vez, estos textos tienen esa característica, quepiedes volver a leerlos y encontrar otra intención que en la primera lectura no habías captado. Gracias alex Toledo.

  • Responder octubre 31, 2016

    Juan Gonher

    Wow! Fue como si te hubiera contado mi historia y a partir de ella escribiste esto! Excelentes palabras Alex!

  • Responder septiembre 18, 2017

    Angel Domínguez

    Es como leer mi propia vida y darme cuenta de los errores que estoy cometiendo, puedo entender de como he ido apagando mi Luz por encender la de alguien más que no sabe valorar lo mucho o poco que le doy… Me has hecho pensar sobre mí mismo y lo que debo mejorar en mi

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