#LaSopaDeAlex es: mucho macho

“Por un mundo en donde los hombres homosexuales no nos sintamos menos hombres, ni menos viriles o masculinos que el resto, aún entre nosotros mismos. Oremos”.

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De un tiempo para acá me he percatado que ser gay se ha vuelto toda una moda. Ahora todo el mundo quiere ser gay y de hecho en la calle ya cualquier chico afirma serlo.

No sé si se deba en parte a los cambios mentales y de aceptación que la sociedad está generando, o a los grandes torrentes de información que cada vez más han obligado a la gente a dejar de verlo como algo antinatural – porque lo verdaderamente antinatural, era que no pudieran verlo como algo natural -. Lo cierto es que generación tras generación, hay relativamente más libertad para que todo el mundo salga del clóset, y eso está muy bien – así hay más de donde escoger – pero todo se convierte en una ironía cuando una vez fuera, hacemos esfuerzos incansables por aparentar o comportarnos como alguien que no somos, tal y como si quisiéramos esconder eso que tanto alivio nos provocó mostrar al mundo fuera del armario.

De tal manera que todos quieren ser gays, pero sin dejar de demostrarle al mundo que seguimos siendo igual de hombrecitos, como si el hecho de amar diferente nos hiciera menos que el resto. Es absurdo ¿no es cierto? Pero lo peor del caso, es que todo eso lo basamos en la elección de nuestros roles sexuales, cuando no debería ser así.

Para empezar, ¿quién nos dijo que al ser gays – activos o pasivos- se era menos hombre o una especie de hombre diferente? Todos los hombres seguimos siendo iguales, solo que con diferentes gustos, y los roles sexuales nada tienen que ver en esto. Eso muchas veces me ha llevado a preguntarme el caso que tuvo armarnos de tanto valor para salir del clóset, si una vez afuera nos íbamos a convertir en un espejo de apariencias para evitar el famoso qué dirán.

A mí me gustaría quitar de la mesa las etiquetas que incluso como homosexuales nos hemos impuesto a nosotros mismos. No hay machos, ni pasivos, ni activos. Sólo hombres que gustamos de otros hombres y a su vez, tenemos diferentes gustos a la hora de una relación sexual.

“Deberíamos aprender a aceptar que la masculinidad no está peleada ni con orientaciones ni roles sexuales. Tal vez así, sería más fácil llevar una vida como hombres, sin necesidad de andar reafirmarndo que lo somos, como si no estuvieramos seguros de ello.”

24421_458824430857362_1711325385_n (1)Siempre he pensado – gracias a mi madre- que ni se es menos hombre por ser pasivo, ni más hombre por ser activo. La virilidad de un hombre no está sujeta a los roles sexuales que se prefieren asumir a la hora del placer y mucho menos por la orientación sexual – tal como he mencionado en otro de mis artículos -, sino más bien al simple hecho de haber nacido hombre, punto. De lo contrario, aquí se estaría hablando de hombres homosexuales que al no aceptar del todo su sexualidad, deben autoafirmarse ser todos unos “super machos”, por el estigma que aún predomina dentro de la comunidad en torno a los roles sexuales.

Aquí más bien de lo que se trata es de placer, y el placer no distingue entre género, preferencia o rol sexual, simplemente es universal y por lo tanto, es para todos. Nosotros mismos como humanos y màs si se es homosexual, somos los que hacemos ese tipo de distinciones encasillándonos unos a otros en ciertos estereotipos. Pero como  dicen, “en gustos se rompen géneros” y personalmente pienso, que esa errada creencia de los homosexuales por seguir basando nuestra virilidad u hombría según el rol que adoptemos en la intimidad, creyendo falsamente que porque somos activos y dominantes somos más machos o porque somos pasivo debemos ser más sometidos y delicados, es absurda.

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Desde luego que personalmente soy fiel defensor de que un hombre es bello tal cual es, asumiendo su masculinidad y todo lo que ello conlleva – digo, por algo se es homosexual, de lo contrario mejor buscaríamos chicas – y que no por su rol sexual deba comportarse de una u otra forma. Pero en realidad no hay reglas ni cánones sobre cómo se debe ser dependiendo de los gustos íntimos de cada quien o la forma “correcta” de expresar la sexualidad. Es más, a la sociedad le importa un carajo lo que hagamos bajo las sábanas. Somos los mismos integrantes de la comunidad gay quienes le damos más importancia de la que debería a ese asuntito al grado de llegar estigmatizarnos unos a otros, sobre todo entre algunos pasivos, quienes en ocasiones se ridiculizan entre ellos, haciendo escarnio por el simple hecho de tener esos gustos en la intimidad.

Por eso, en mi personal opinión, sostengo que el día en que los hombres que gustamos de otros hombres, dejemos de prestarle tanta importancia a tratar de mantener un alto estándar de virilidad u hombría ante los demás, sobre todo cuando vivimos en un medio social mayoritariamente heterosexual, al cual queremos integrarnos, como si el hecho de ser gay nos hiciera sentir que no somos suficientemente buenos, y simplemente nos dejemos llevar por el placer que es ser hombre y disfrutar de la intimidad con otro, ese día, dejaremos de preocuparnos por demostrarle al mundo y a nosotros mismos, algo que desde siempre hemos sido: hombres. Fin.

 

 

 

2 Comments

  • Responder septiembre 10, 2015

    Pako Muñoz

    Muy bueno tu artículo…

  • Responder septiembre 10, 2015

    C'migueh Mosqueda

    Muy de acuerdo contigo. Ser gay no significa que tengas que tener un comportamiento afeminado, eso son estereotipos que entre personas de este “ambiente” nos hemos impuesto. Para mí solo existen dos tipos de personas hombres y mujeres, pero hay diversidad al momento de elegir tu orientación sexual. Ser activo o pasivo, no es sinónimo de seguir ciertas reglas que han sido impuestas por nosotros mismos. Me gusta mucho leerte Alex.

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