Recordando a esos amores que pasaron.

“Llega una edad en donde formamos parte de la historia de muchos viejos amores, que a su vez, forman parte de la nuestra. A todos ellos, gracias, porque nos hicieron ser quienes somos ahora”.

 

Entonces te despiertas y ves que no hay nadie ocupando el otro lado de la cama, y que eso ya no te causa conflicto. También te das cuenta que hace mucho no hay mensajes de buenos días ni de buenas noches. Tampoco hay llamadas sorpresa a mitad del día y de hecho, eres feliz.

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De alguna extraña manera, la ausencia de todo eso no te perturba y es incapaz de sacarte de tu centro. Comprendes lo liberador que es no tener la presión de regresar una llamada ni la ansiedad que representa el estar esperando respuesta a un mensaje durante horas. Comprendes por fin lo enriquecedor de estar contigo mismo, sin la necesidad de buscar a alguien solamente por matar tu soledad, porque de hecho, no lo consideras soledad; lo consideras como una comodidad que brinda el disfrutar de esa etapa en tu vida donde solamente estás tú y nada más.

Y es justamente ahí, en ese espacio de silencio, donde comienzas a pensar en cómo cada persona que ha pasado por tus besos, tus abrazos…tu vida, de alguna forma te cambió y pasó a ser parte de tu historia. Te haces consciente de los pedazos que cada uno se llevó de ti, pero también de todos esos pedazos que tomaste de ellos, pedazos que tal vez ya no conserves, pero que en su momento fueron piezas importantes.

Así, te embarcas en un viaje donde visitas de nuevo ese pasado, y aunque sabes que ya no tiene nada nuevo para aportar, decides hacer una escala en los puertos más significativos como mero dato cultural, y ahora desde afuera, como un espectador viendo una película, observas la escena y analizas con más detenimiento aquello que en ese instante no pudiste, porque simplemente no te diste cuenta de lo que pasaba.

Pero de repente regresas a tu aquí y ahora, y descubres con cierta satisfacción que no cambiarías nada de tu presente por siquiera un segundo de ese pasado que has aprendido a soltar y dejar de cargar a cuestas. Porque si bien es cierto que en ese pasado hubo cosas buenas, también es cierto que hubo cosas de las cuales es mejor no hablar. Y sin embargo, fueron precisamente esas circunstancias oscuras, las que te hicieron crecer y madurar hasta convertirte en la persona que eres hoy. Entonces agradeces y sonríes.

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“Hay dos clases de personas en la vida: las que usan su sufrimiento y experiencias del pasado como excusa para no amar de nuevo, y las que gracias a esas malas experiencias, aprenden a amar con sabiduría. Sean como las segundas”. 

Agradeces cada encuentro, cada historia y cada punto final, pues te enseñaron lo valiosos de saber cerrar ciclos y de no dejar puertas entreabiertas , porque después de cierta edad, las medias felicidades ya no son opción y un corazón roto de nuevo a estas alturas, se convertiría en un lastre que es preferible no arrastrar.

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Y posiblemente dentro de toda esta comodidad con tu “yo” presente y tus circunstancias, aún existan algunas dudas. Desde luego no sabes qué vendrá mañana y mucho menos a quien conocerás, pues a pesar de haberte librado de la frenética necesidad de buscar a alguien, muy en el fondo te preguntas cuándo será el momento en el que la vida te vuelva a sorprender con otras historia, donde puedas poner en práctica todas las enseñanzas que te han convertido en lo que eres y que mueres por compartir con alguien más. Y aún así, eso sigue sin ser motivo suficiente para quitarte el sueño o moverte de toda esa paz que has construido por elección y placer.

Entonces, terminas tu café y después de ese momento de introspección, decides que lo mejor es continuar y esperar a que sea el amor, quien te encuentre a través de alguien que como tú, haya aprendido a amar sabiamente, alguien que por fin te haga decirle al oído, “los amores que han pasado ya, no se comparan a ti”.

 

Fin.

 

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3 Comments

  • Responder marzo 15, 2016

    Martin

    Después de cerrar un ciclo nos damos cuenta que hay más experiencia que desgaste. Y la próxima vez que alguien te tome la mano para recorrer juntos, serás más consciente del camino.

  • Responder mayo 4, 2016

    Alex Rodríguez

    “Un amor sabio”, ¡ESO!

  • Responder junio 29, 2016

    Jose Antonio

    Mucha sabiduría en tus palabras , cada día te admiro más …

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