Lo que va a pasar cuando te enamores otra vez y de verdad.

“Nadie cree en el amor hasta que se ve reflejado en la mirada correcta”

 

Sí, sí, ya sé que estás decepcionado(a), que ya no crees en el amor, que estás mejor así y ahí vas de nuevo con la misma cantaleta de siempre y todo ese discurso de mierda que quién sabe de qué novela trespesera sacaste.

Pero eso no importa, porque honestamente, en el fondo sabes que un día el amor va a tocar a tu puerta y ahí vas a estar de nuevo como crío con juguete nuevo, yendo y viniendo de un lado para otro y haciendo otra vez todo aquello que ahorita mismo estás jurando no hacer nunca más. Y sabes que lo sé porque te conozco, así que ni te hagas. 

Sin embargo, no te culpo. Entiendo perfectamente tu incredulidad respecto al amor y las relaciones. Tú, yo y todos, formamos parte alguna vez de la larga lista de personas a las que nos rompieron el corazón una y otra vez.

La primera vez fue por ingenuos e inexpertos, la segunda también, la tercera mmmm… bueno, también, pero la cuarta y todas las demás fueron porque, como diría un tía que jamás tuvo un pelo de tonta debido a su alopecia, “por pendejo, mijito, por pendejo, ¿por qué otra cosa?” Y pues sí, la verdad es que tiene razón, porque luego de cierta edad, cada quien es responsable de lo mucho o poco que le sigan rompiendo el corazón. 

Pero de cualquier forma eso ya pasó. Hoy estás aquí y yo también. Ambos venimos de ese tenebroso pasado con alguien o “alguienes” que sabemos, no deben ser nombrados. Pero yo, afortunada y particularmente, he venido del futuro para decirte que sí, que aunque no quieras ni creas, tú, sí tú, te vas a enamorar de nuevo y como esta vez será de verdad, voy a decirte todo lo que te va a pasar.

¿Cómo lo sé? Pues porque yo era como tú, un renegado al amor que juraba jamás volverlo a vivir, hasta que llegó la vida y me demostró con creces lo equivocado que estaba ¿y sabes qué? Me alegra haberme equivocado y a ti también te alegrará. 

Lo que es pa´ti, ni aunque te quites.

1. Te sientes afortunado porque creías que nunca jamás te volvería a pasar.

La primera vez que nos enamoramos, como el sentimiento no está viciado, es puro e inocente, sentimos que jamás se va a terminar y que será forever and evaaa, pero por lo general, ese primer amor siempre termina, entonces le juramos al universo, a Jesucristo, a Buda y hasta por nuestra madre, que jamás en la vida volveremos a sentir eso mismo por alguien más. Y la verdad es que cuando decimos eso solo les damos mucha risa, porque pues novatos. La realidad es que sí te vuelves a enamorar y no tendrá comparación con nada de lo que hayas vivido antes, porque esta vez, sí es probable que sea de verdad y sea la buena. 

2. Te vuelves más “buzo caperuzo” o sea, más listo emocionalmente y maduro.

Vamos, que ya no eres un inocente ser de la creación, que ingenuamente entrega su corazón de forma gratuita así sin más. Ahora ya conoces los riesgos reales del amor y lo doloroso que puede llegar a ser cuando lo pierdes y mas aún, si no cuidas tus emociones y tus sentimientos, pues eso de dejarle la responsabilidad al otro para que lo haga, ya no es buen negocio para ti. Así que te vuelves responsable de ti y solo de ti, sin esperar que otro haga el trabajo que solo te toca a ti. 

3. La primera vez que amaste y perdiste a alguien pensaste que nunca más lo superarías.

Pensaste que aquella persona sería la única en el mundo para ti y que nunca encontrarías a alguien igual. Ahora te has dado cuenta de que no es así y el drama “Rosa de Guadalupe” deja de tener sentido al grado de resultar ridículo. Es decir, en un mundo con siete mil millones de habitantes, ¿creías que no iba a haber la probabilidad (muy probable, por cierto) de que te enamoraras de nuevo y esta vez de alguien que sí es la persona correcta? Pues jajaja.

4. Intentas ser amable durante las peleas.

¡Sorpresa! Sí, aunque esta vez y a diferencia de las anteriores, estés conscientemente enamorado de la persona con la que “ora sí” te quedas pa´siempre, seguirá habiendo desacuerdos, discusiones y algunas diferencias.

La cosa es que ahora ya sabes cómo NO reaccionar y mantener la calma para negociar y llegar a un buen acuerdo en nombre del amor que se tienen y las  ganas de estar juntos. Ya no importa tanto “ganar” la discusión, sino resolver el problema y hacer que las cosas funcionen mejor entre los dos.

5. Te das cuenta de que “el felices para siempre” tiene su ciencia.

Sí, o sea, no es como erróneamente Disney nos ha hecho creer toda la vida: que de repente se besan y ya ¡pum! Felices para siempre de aquí a toda la eternidad. ¡Nooooo! Porque nadie nos dijo cómo le fue a Doña Blancanieves con su macho después del “the end”.

No sabemos si ella era una insoportable niña mimada y él un desordenado con halitosis y ambos tuvieron que aprender a aceptar, negociar y mejorar por y para el otro.

Lo mismo pasará en tu relación que sea LA relación de tu vida y entenderás, junto con la otra persona, que el “vivieron felices para siempre”, sí existe, es posible, pero se trabaja a diario, 24/7 por todos los años que les queden juntos. Pero descuida, eso será pan comido si eliges a una persona a quien sigas amando – y te siga amando – locamente después de que las hormonas y las “mariposas” desaparezcan y le conozcas – y te conozca – todos los defectos. 

6. Ya no compartes tantas expresiones de amor en las redes sociales.

Eso lo hacías antes producto de la inmadurez y tu “novatismo” en esto del amor y las relaciones humanas, para probar algo a quien sabe quién o para sentir que tu relación era suuuuuper formal y oficial, pero bueno, ambos sabemos que el estatus de relación en Facebook en realidad no significa nada.

Lo que sucedía era porque estabas muy emocionado por estar enamorado y que alguien te amara de vuelta. Pero ahora, unas cuantas canas y arrugas después, ya sabes que el amor no se trata de demostrar nada a nadie. No se anda publicando frenéticamente, solo se vive en la intimidad. Es sólo para ti y tu amorcito. 

7. Puede que no seas la persona perfecta, pero ya eres consciente de lo que necesitas tratar de mejorar.

Por ejemplo, tal vez eres demasiado celoso y molestas a tu pareja a causa de eso. No vas a cambiar de la noche a la mañana, pero estás tratando de ser más confiado y de entender que, sentir un poco de ansiedad y vulnerabilidad, está bien. Cuando llegue esa persona que por fin sea lo que tanto buscabas, te darás cuenta de lo que significa mejorar por amor para el otro. Y seguramente esa persona también hará lo mismo por ti. Las parejas inteligentes crecen, mejoran y aprenden juntos. 

8. Te enamoras más lentamente esta vez, más deliberadamente.

Ya no hay prisa en ir corriendo ni apresurar las cosas, simplemente dejas que todo fluya y ocurra para irlo saboreando y disfrutando. Ya no te interesa eso del amor fugaz y a mil por hora, porque ahora quieres darte el tiempo de enamorarte a diario de esa persona porque sabes que vale realmente la pena…o mejor dicho, toda la alegría del mundo mundial. 

9. Te das el tiempo de conocer de verdad a esa persona.

Pero en serio. Y no me refiero a las preguntas de flojera de puberto secundariano que muchos, aún después de los 30, siguen haciendo. “¿Y cuál es tu color favorito?” o “¿Qué música te gusta?” Nada de esa ñoñerías. O sea, es básico saber los gustos de tu pareja, pero eso no es conocerla realmente.

Le conocerás realmente cuando sepas que se trata de alguien que te ofrece un valor agregado a tu vida, cosas que realmente significan algo importante. Es alguien que es maduro e interesante y que tiene mucho más que ofrecer que sólo “diversión” o buen sexo.

Te llena tanto en todos los aspectos de tu vida, que lo único que hace es provocarte que quieras conocerle cada vez más, saber y aprender cómo es. Y puedes, con toda la seguridad, saber que esa persona sentirá exactamente lo mismo por ti. 

10. Te das cuenta de por qué te sucedieron algunas cosas malas.

O sea, como siempre te lo he dicho y te lo seguiré repitiendo hasta cansarme: “un día vas a entender por qué no funcionó con nadie mas”. Si tu primer amor, ese que jurabas era eterno, no hubiera terminado, no te habrías dado cuenta de lo agradecido que estás por este segundo amor que realmente funciona.

Ahora estás preparado para amar a alguien y ser amado de una manera en que no lo estabas antes, porque eres menos terco, más maduro y sabio. Porque fueron todas esas experiencias fallidas que tuviste antes, las que fueron puliendo ese diamante en bruto que ahora sí, puedes entregarle a quien realmente le pertenece. 

Ahora que lo sabes, deja de autocompadecerte y guarda ya ese viejo guión con tu drama de siempre. ¡Sal, ve y enamórate sin miedo! Hazlo. Luego me lo agradeces. *Regresa en su nave al futuro*.

Fin. 

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