#LaSopaDeAlex es: Hombres de verdad

“Hombres. Fuertes, altos, súper musculosos y definidos, hiper masculinos,  varoniles y obvio, de grandes paquetes. Con bronceados perfectos, facciones simétricas y sonrisas de concurso que le quitan respiración a cualquiera. Sí. Hombres  bellos…de plástico, pero bellos.”

Hoy en día ser hombre se ha vuelto más complicado que hace algunos ayeres, pues ahora no sólo las mujeres son las únicas bombardeadas con cánones de belleza impuestos por la publicidad y las “tendencias”, ya que también nosotros hemos pasado a formar parte de todo ese despliegue estereotípico, que poco a poco ha distorsionado nuestro concepto sobre lo que supuestamente es un hombre deseable y uno que no lo es.

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A lo largo de mi vida, me he encontrado con chicos que sufren más que “María la del barrio” por no poder encontrar o parecerse a un hombre como los que anuncian las firmas de ropa. Inclusive aquellos que muestra la pornografía son motivo de sufrimiento para  varios que actualmente se han dejado llevar por esos cánones de “belleza”. Gracias a eso, hoy todos buscan pitotes y monotes bien “machos” con cuerpos de Adonis.

Lo anterior es algo que la misma publicidad ha querido imponer como modelo aspiracional y de deseo para los homosexuales, pues es muy cierto que el ambiente gay es muy susceptible y propenso a dejarse llevar por este tipo de cánones, que no hacen más que distorsionar la perspectiva que nosotros mismos, como amantes del cuerpo masculino, tenemos por otros hombres incluyendo nuestro propio concepto.

Esto ocurre porque la mayoría de las veces, la publicidad y cualquier medio en general, venden imágenes de hombres “perfectos” que pocas veces checan con nuestra realidad y claro, con los hombres que vemos diariamente caminando por las calles. Seamos sinceros, ¿cuántos hombres vemos por ahí, parecidos a los que las marcas anuncian? ¡Exacto! No hay, y si los hay, son muy escasos. Además, pensar que lo deseable es sólo lo que nos muestran los medios, es francamente un razonamiento muy jodido porque entonces, ¿dónde queda la belleza extraña y cautivante de los “chacales” que tanto nos gustan? Y no se hagan los mustios, que bien sabemos que con tan sólo leer la palabra “chacal”, comienza la fiesta bajo sus pantalones. ¿Dónde queda la belleza  – muy deseable –  de todos esos hombres que no somos un producto de plástico con cuerpos cincelados y rostros simétricos?

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Me parece muy deprimente y patético que haya chicos homosexuales hoy en día, que sigan sufriendo terriblemente por no encontrar un hombre como los de Armani o Men At Play, porque se han visto obligados a volverse exigentes debido a sus altos estándares respecto a los hombres, y todos sabemos lo que pasa con la gente exigente… con el tiempo se vuelven los quedados, pero bien merecido que se lo tienen.

No obstante, me parece todavía más triste que haya chicos haciendo los imposible para parecerse a esos cánones de belleza, con tal de ser aceptados y gustarle a todo el mundo, cuando en realidad  – y como ya mencioné en otro artículo – sabemos que no se puede gustarle a todos. Pero no me malinterpreten. No quiero decir que buscar mejorar la apariencia física por salud y bienestar sea malo. Desde luego que es válido sentirse motivado para tener un buen cuerpo, sano y fuerte o cuidarse para poder siempre lucir bien. El problema viene más bien, cuando todo eso se hace para encajar o seguir esas corrientes que el mundo de afuera nos impone para ser aceptados, no quedarnos fuera y sentir que valemos. 

 

“Ahí afuera están los hombres de verdad, esos hombres que no son modelos pero son reales porque están y podemos probar con nuestros cinco sentidos”.

 

Hace algún tiempo me invitaron a una conferencia en donde hablaba justamente sobre dejar de hacer lo imposible por ser un hombre como esos que vemos en la publicidad, y mejor valorarnos y convertirnos en el hombre que deseamos ser. Yo siempre he considerado que los hombres reales son mejores que los modelos, porque no necesitan gran producción para ser bellos, ya que muchas veces lo son por naturaleza.

Nosotros mismos como sociedad y con ayuda de los medios, hemos aprendido a considerar como deseables a ese tipo de modelos, menospreciando de manera inconsciente, lo deseable que podemos llegar a ser los hombres que no somos como esos prototipos y que tenemos una belleza natural…con todo y lonjitas, cicatrices, puntos negros, orejas grandes o cualquier otra característica que la publicidad consideraría imperfección.

Si a mí me preguntan, yo diría que los hombres de la vida real somos más deliciosos. Primero porque somos justamente eso, reales. Segundo, porque no necesitamos producción para ser más de lo que somos o no somos; si somos agraciados, lo somos y ya. Si somos poco agraciados,  lo somos y ya.

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Los hombres de la vida real tenemos una belleza que difícilmente se puede encontrar en un modelo, y no es que ser modelo esté mal, porque hay modelos muy guapos y desde luego que un cuerpo como de escultura griega a todos nos encanta mirar, pero el problema es cuando se sufre por no ser como ellos o no tener a uno. Además, un hombre real es auténtico y posee una belleza diversa, que desde luego también es muy deseable y erótica; hay para escoger y para todos los gustos: desde pieles morenas hasta pieles blancas, los hay delgados, llenitos, anchos, altos, bajitos, gorditos, con pecas o lunares, ojos café o de color.

Muchos alguna vez hemos deseado tener a uno de esos Ken a nuestro lado o ser incluso uno de ellos, pero reflexionen que esos hombres sólo existen en las revistas y la televisión, porque en la vida real, están esos hombres que tal vez no tendrán los bíceps o pectos más desarrollados y firmes, pero sí la disposición de invitarnos a salir y hasta de enamorarse de nosotros. 

Y posiblemente sea cierto que los hombres de verdad no tenemos cuerpos perfectamente esculpidos, cutis de porcelana o enormes bultos que sobresalgan en nuestra entrepierna por el ajustado pantalón, pero tenemos la ventaja de estar ahí para alguien que quiera que estemos, y a diferencia de cualquier Ronaldo, Beckham, o Daniel Sisniega – sin menospreciar, claro –  sí somos palpables…muy palpables.

Como ven mis guapos #Soperos, la falsa representación del hombre gay no es más que un truco publicitario que de ninguna manera se aplica al resto de todos nosotros porque es ficticia; algo prefabricado con lo qué poder vender. No nos reduzcamos simples cuerpos de Adonis con pectos inflados y bíceps de acero, tampoco dejemos que esa vorágine superflua nos lleve entre las patas, porque somos más que eso. Somos hombres, somos deseables tal cual somos y estamos presentes, pero sobre todo…somos reales. Fin. 

 

 

 

 

 

 

10 Comments

  • Responder abril 9, 2015

    José Antonio Maita

    El hombre homosexual, con características ciertamente muy bien definidas ha buscado en pleno siglo hallar un ideal o modelo a seguir, hechos que se alejan de la realidad en la cual vivimos. la belleza como un sueño es eso, una utopía: ese estereotipo que venden los medios es inalcanzable. Mientras que en la realidad y en la cotidianidad, se haya la `perfección a través de los defectos propios de cada individuo. No es un pecado ser bello, ni mucho menos apostarle a la belleza como un ideal de vida, pero llega un momento que la sensibilidad se pierde porque llegas a ser un elemento extraño en este mundo de extraños.
    Dejar de enamorarse, a esperas del hombre ideal, con un rostro exuberante y cuerpo de adonís es: dejar de vivir lo netamente bueno

    • Responder abril 9, 2015

      Alejandro Toledo

      Muy de acuerdo. Efectivamente no es pecado ni está mal querer verse bien. El problema es cuando eso se vuelve obsesión porque
      uno busca pertenecer o sentirse valioso por eso. Gracias por leer, saludos.

  • Responder abril 9, 2015

    juan

    esta publicacion la vi, en homosensual
    saludos

  • Responder abril 9, 2015

    LUCHO GARRAM

    Creo que tu visión queda un poco corta al pensar que la gente con cuerpos esculturales está solamente en las revistas. Date una vuelta en instagram y busca los ht fitfam veinz, gainz, fitguy y verás que hay hombres de 19 años con cuerpos increíbles, en TODOS los países pero especialmente en Brasil, Australia, USA y UK. Hay una cultura que involucra el desarrollo de cuerpos estéticos y mentes cultivadas. Es parte de la representación cultural del éxito en esos países.
    Es una cuestión cultural del mexicano estar conforme con su cuerpo, no cuidar su dieta e incluso sentir que el cariño se da a través de la comida, especialmente las garnachas.

    Saludos!
    Lucho

    • Responder abril 10, 2015

      Alejandro Toledo

      Yo creo que no leíste bien el artículo. Saludos.

    • Responder abril 10, 2015

      José Antonio Maita

      Hablar del paradigma latinoamericano es bastante complejo, cuyas características fenotípicas de la sociedad tienen una mescolanza bastante interesante. No obstante, me alejo de la realidad mexicana y me enfrento al panorama del venezolano, una nación caracterizada por ser una “fábrica de belleza”, cuyos individuos se ven bombardeados de forma constante por los medios y por aquellos que ya han adquirido el patrón que estos mismo venden: siendo la calle la mejor pasarela de la sociedad y de las grandes urbes como Río de Janeiro, Caracas y Bogotá, por nombrarte aquellas que conozco. Pero hay una realidad que es visible y, es que la cultura de la comunidad de ambiente para posicionarse a nivel social a buscado reforzarse a través de paradigmas estéticos [que no están nada mal, pero son efímeros]; los gays hemos buscado la apariencia dejando a un lado la personalidad y aquellos otros atributos que nos hacen humanos y reales, y no una fantasía del bisturí como solución a seguir. Y además surge la siguiente interrogante: ¿qué es verdaderamente la belleza y cuál es el patrón estandarizado?, y si la respuesta es afirmativa, sería un verdadero improperio, ya que el estilo de vida fitness es moda y como consecuencia es pasajera. UN ABRAZO

  • Responder abril 13, 2015

    Angel Romero

    En mi opinión, la belleza es una característica que pocas personas tienen. No trato de decir que el mundo se divide en guapos y feos, es más como una barra de puntos intermedios. Aunque eso sí, hay muchos que no tienen apariencia de modelo pero son cautivadores en muchos sentidos.

    Yo tengo un problema de autoestima, y aunque no soy modelo ni me veo guapo, no me veo como alguien desagradable: tez morena, ojos café, estatura media. Es una bendición aceptarse y más importante aún, gustarse.

    Gracias por el artículo, tiene sustancia y empatía.

    PD.- Ronaldo, Beckham, o Daniel Sisniega ninguno me gusta.

  • Responder abril 16, 2015

    Carlos Augusto López Velasco

    Amo y recalco amo tus artículos me hacen sentir acompañado y me hacen sentir que en este ambiente aún hay gente que no se fija tanto en el físico. Tienes razón yo estoy pasando por este proceso es horrible y no se lo deseo a nadie pero como dices me pongo a ver la realidad en mi ciudad (Xalapa xd) y me pongo a ver éste tiene pansita, éste está flaquito, éste tiene cabello lacio, éste chino y me pregunto ¿Por qué me siento mal conmigo mismo y por qué me acomplejo? Ahi está como dices la diversidad y lo que te hace único. Mis novios y algunos que conocí no fueron los más guapos ni los de mejor cuerpo pero hubo unos que eran muy lindos y eran muy simpáticos otros tenían un no sé qué aunque no fueran los más guapos y eso es lo que me llamaba más la atención, más que su físico.
    Tienes razón quien nos quiera nos querrá por lo que somos más que por lo exterior y si se tiene que ir es porque está demás y como dice una canción “Más descubrí con tu actitud que al fin de cuentas a mi nada me faltaba… Más bien Me Sobrabas Tú” y una frase que que inventé que dice “No es tu perfección física ni emocional lo que llamó mi atención, sino esas pequeñas imperfecciones que te hacen único”.
    Saludos.

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