#LaSopaDeAlex es: cuando llegaste.

“Entonces me hiciste bailar aunque no me gusta bailar. Pero lo hice porque fue contigo y nadie más”.

 

No te esperaba. Ni siquiera te buscaba y mucho menos te pensaba. Yo no era más que un mortal como tantos, viviendo los días y acomodándome mis miedos y conflictos, para que no estorbaran en mi intento por mantener estable esa volátil  felicidad que me permite seguir aquí.

No sé cuánto tiempo llevaba así, pero no me molestaba. Ya estaba acostumbrado a eso que los demás llamaban “soledad”, cuando en realidad no era otra cosa que la plena aceptación de mi espacio; de mí mismo.

Fue un estado en el que aprendí a conocerme más de lo que jamás lo había hecho. Definí mis prioridades y replanteé muchas otras cosas. Me he encontrado de nuevo conmigo gracias a ese estado y no me pienso perder otra vez.

Pero entonces, en medio de ese espacio aparentemente en equilibrio y donde yo ya había aprendido a adaptarme para generar mi propia felicidad, sin necesidad de alguien más, apareciste tú. Apareciste tan de repente, tan fuerte e intempestivo como un huracán que todo se lleva a su paso, y en efecto así fue. En medio de tu fuerza arrasadora te comenzaste a llevar mis suspiros.

Después de cierto tiempo aprendiendo a mejorar la relación contigo mismo, se te van olvidando algunas cosas. Olvidas cómo se sentía esa extraña sensación en el estomago al ver a alguien que te puede volver loco con simplemente sonreír. Eso me pasó a mí, pero hoy tú me has hecho volver a recordar cómo se siente.

De hecho, puedo decir que me has ayudado a sentir de nuevo cosas que hacía mucho tiempo no sentía. Algunas juré no volverlas a sentir y otras, las estoy experimentando por primera vez. Aún así, todo esto no deja de parecerme nuevo. Y me gusta. Tú me gustas.

 

“Luego del colapso, tu mundo le abrió los ojos al mío y mi mundo se enamoró de ti. Desde entonces, sólo canto el himno nacional de nuestro país para dos: tú y yo”.

 

Te puedo asegurar con toda certeza que en todo este tiempo “solo”, jamás puse barreras ni muros impenetrables como muchos han hecho después de tener un corazón roto. Yo no.

A pesar de saber lo que se siente ir al cielo y que te dejen caer de golpe, aprendí a sanarme, a controlar mis miedos y a convertirme en un mejor “yo” para atraer, de forma inconsciente tal vez, a un mejor “siguiente”. Y hoy, puede ser que esté parado frente a ese siguiente y que seas tú. No lo sé.

Lo que sí tengo muy claro es que con tu llegada has empezado a cambiar muchas cosas. Estoy aprendiendo y recordando de nuevo lo que siente vivir eso que alguna vez ya me pasó.

Curiosamente me doy cuenta que estoy parado en un lugar donde ya he estado antes y a pesar de que me es familiar, puedo asegurar que es diferente por ti.

Tampoco tengo miedo, solamente incertidumbre; soy como un niño pequeño que cauteloso y con curiosidad, descubre lo que se siente pisar el césped por primera vez. Y mentiría si te digo que no me encantaría que tú fueras mi césped y yo quien se acueste cada anochecer sobre ti.

No tengo muchas certezas claras y he aprendido a no tenerlas, a no dar nada por sentado y a liberarme de la necesidad de tener todo planeado y controlado. Solamente dejó que fluya.

No me cierro y tampoco me protejo; me desarmo, te abro la puerta y te cuento todo. Porque la única certeza que tengo, es que definitivamente, te las has ingeniado sin esfuerzo para revolucionar mi mundo en tu mundo. Y me gusta.

Fin.

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5 Comments

  • Responder mayo 12, 2016

    Isaías Rodríguez

    Eres magnífico, me identifico, con todo lo que escribes, sin pensar haces qui mis días se vuelvan perfectos Gracias

    Rotundamente soy tu Fan

  • Responder mayo 12, 2016

    Nicolas M

    Simplemente me encanto…..!!!””

  • Responder mayo 18, 2016

    Tomas Perez Bautista

    No quiero dejar de creer en el amor pero cada vez que pienso tener algo hermosos e inigualable me decepciono por haber dado mas de lo que me pidieron

  • Responder junio 10, 2016

    Nestor

    Increible… muy bien.

  • Responder julio 11, 2016

    francisco

    Super como siempre me encantas lo que escribes, me identifico y aunque he comenzado una y otra vez lo vuelvo hacer. A la felicidad de amar de entregarse por alguien de sentir que palpitas que estan las mariposas revoloteando en tu estómago, no se puede ser indiferente. Felíz de saber q vale la pena siempre enamorse y cambiar la vida de alguien.

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