#LaSopaDeAlex: afortunadamente no eres tú.

“A veces el más grande acto de amor es alejarte de una persona, no tanto por amor a ella, sino por amor a ti”.

 

Te guste o no, a veces el mejor regalo que la vida puede darte es quitarte del camino a esa persona que ya no tiene nada nuevo que aportarte. Aunque te duela, la vida son ciclos y madurar significa aprender a cerrarlos para abrir otros nuevos, quizá con otro tipo de personas que aporten y enriquezcan tu vida, porque cuando eso pasa, entonces entendemos por qué no funcionó con nadie más y hasta podemos decir: afortunadamente no fuiste tú. ¡Y qué bueno!

A lo largo de mi vida he aprendido que las personas llegan a nuestro camino por diversas razones. Ya sea que nos enseñen algo o al revés, o inclusive que nos hagan vivir experiencias necesarias en nuestro aprendizaje, siempre cabe la posibilidad de que tarde o temprano, esa relación termine sin importar las causas y motivos.

No obstante, darte cuenta que la vida te hizo un favor al alejarte de alguien, es algo muy liberador que inclusive y con la madurez suficiente, se agradece. Y es que, ¿para qué perder el tiempo con una persona que en su momento te hizo feliz pero ya no lo hace? Realmente no tiene caso forzar una situación que comienza a perder magia para regresar a su forma habitual: una calabaza vil y sin chiste que ya no tiene encanto.

Míralo de esta manera: posiblemente lo más bonito de esa persona que se va de tu vida, es justamente eso, su partida que te deja en libertad para entonces darte la oportunidad de encontrar a alguien que pueda hacerte igual o más feliz que quien se fue.

Pero no me malinterpreten, tampoco quiero que se conviertan en un despiadado y frío corazón de metal, que no siente y que no asimila ese dolor. Claro que va a doler y puede que duela más de lo que pensaban, pero también puede ocurrir que no duela tanto y que ese sentimiento dure poco, dependiendo de las razones por las que esa historia haya terminado. El punto aquí, es aceptar que lo que terminó es por una razón y lo único que queda es todo lo bueno y el aprendizaje que se obtuvo.

Yo por ejemplo, no tenía idea de cómo aplicar lo anterior hasta que me vi en la necesidad de terminar una relación que no conforme con desintegrarse lentamente producto de una infidelidad – sí, yo también sé lo que se siente tener un lindo par de cuernos nivel vaca watusi –  también comenzó a estancarse en una cosa espantosa a la que llamamos rutina; un círculo vicioso que no llevaba ya a ningún lado y que lejos de motivarme a seguir dando la mejor versión de mí mismo, me estaba obligando a sacar mi peor lado e incluso, a volverme igual que él. 

Fue por eso que inevitablemente tuve que replantearme si en verdad ese era el tipo de relación que yo quería en mi vida; una relación que me daba inseguridad e incertidumbre u optar por la segunda opción: moverme hacia otro sitio donde la vida me llevara, para poder conocer a otra persona que me diera lo que en verdad yo buscaba. Y efectivamente, escogí la segunda.

 “La vida no se equivoca cuando nos hace el favor de quitarnos del camino a gente que ya no tiene nada nuevo que aportar a nuestra vida. Por eso, gracias.”

Me percaté que en verdad merecía algo y alguien mejor, alguien que supiera amar, que me intoxicara con amor el cuerpo… *se convierte en Paty Catú*. No en serio, entendí que nunca es demasiado tarde para darse cuenta que siempre puedes tener cosas mejores y personas mejores.

Créanme cuando les digo que no es un pecado ni es sobrevalorarse o ser exigente, al contrario, está muy bien entenderlo, aceptarlo y actuar en consecuencia. De verdad que no pasa nada cuando decides que es tiempo de darte la oportunidad para soltar lo que ya no te hace bien, y mejor,  tener esa relación que realmente te llene. Tampoco estás pecando ni de soberbia ni exceso de autoestima, sólo te estás dando cuenta de algo que sabías, pero que no habías ejercido a pesar de haber tenido siempre el derecho.

Aprender a soltar sin apego las situaciones y personas, no solamente es un respiro de aire fresco, es también darle el permiso a la vida de que ahora sí, te mueva al sitio correcto en donde puedes sorprenderte al encontrar a una persona que realmente contribuya de forma sustancial, comprometida y significativa a llenar tu vida con otra dosis de felicidad, a parte de la que ya tienes.

Así que mejor deja de deprimirte leyendo “Cumbres Borrascosas” y aprende a decir ¡gracias! Agradece porque terminó y porque sucedió,  agradece igualmente lo que pasó y todo lo que no también.

Agradece incluso hasta lo malo de esa experiencia, porque eso en vez de convertirte en un cretino, debería darte motivos para seguir sacando la mejor versión de ti mismo y darte cuenta de lo que en verdad quieres y no de una persona.

Aprende que con lo único que debes conformarte es con tu estatura, por lo tanto, nunca te conformes con menos de lo que das en una relación, pero tampoco exijas nada. Si un amor no te llena, derrámalo y si alguien te aprieta, búscate alguien de tu talla, porque seguramente existe.

Es como entrar a C&A o Zara: no puedes encontrar algo realmente bueno y de calidad sin antes haberte tomado el tiempo de buscar pacientemente, hasta que finalmente, aparece eso con lo que terminas por quedarte. La vida y las relaciones siguen esa misma tónica.

Entonces, si a un novio le gusta otro, regálalo, que ya llegará alguien que te de muchos motivos para quedarte a su lado, alguien que te de todo sin reservas, porque en esto del amor se da y bien o mejor no se da nada; es mejor evitarse las medias tintas.

El truco de todo esto es evitar sufrir, porque no vale la pena correr por alguien que ni siquiera se tomó la molestia de caminar por ti y mucho menos andar mendigando el amor, porque no se trata de caridad. Así que a esa persona déjala ir, deja que sea feliz por otro lado.

Si se extrañan quizá volverán a estar juntos, en otro tiempo y otro espacio, menos inmaduros, menos orgullosos y más sabios. Pero si sientes – como yo lo sentí – que este justo momento es el final, entonces agradece por las sonrisas, las caricias, los abrazos y besos.

Date cuenta que a pesar de todo, haber estado con ese alguien no fue en vano porque te ayudó a enriquecer tu experiencia de vida, y por ese simple hecho, no queda más que agradecer a la vida por haberte permitido escribir esa historia de amor, que aunque breve, tuvo una buena trama, tal vez al inicio, pero la tuvo, llena de comas, interrogantes e incluso puntos, algunos suspensivos y otros como este punto final.

Cuando finalmente logras comprender todo eso en su totalidad y liberarte, entonces puedes ver las cosas desde otro ángulo y decirle a todos los que pasaron de largo en tu vida: gracias porque afortunadamente no eres tú. Y eso es la mejor oportunidad que alguien nos puede regalar, porque quiere decir, que lo mejor aún está por venir.

Fin.

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4 Comments

  • Responder noviembre 10, 2016

    Jonathan Loera

    Increíble escrito

  • Responder noviembre 10, 2016

    Iván Alex

    Lo mejor está por venir así es 🙂 gracias

  • Responder diciembre 17, 2016

    orlando rodriguez

    Muchas gracias Alex yo estoy en ese paso de dejarlo ir sé que no es fácil pero tan poco será imposible lo mejor está por venir, saludos desde Panamá

  • Responder junio 29, 2017

    Phelipe

    Gracias por hacernos entender lo que de cierta manera en nuestro interior ya está y nos negamos a ver con claridad.
    Muy buen escrito de deseo muchos más éxitos

    Saludos desde
    Ecuador

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