Heterrorsexismo: la homofobia arraigada en América Latina

¡Hola soperos! Me da gusto saludarlos en este espacio nuevo para mí, pues efectivamente no, no es Alex quien les habla en esta ocasión. Pero no se asusten y permítanme presentarme. Me llamo Dan, y entre muchas otras cosas, soy un viejo amigo y colega de su querido sopero Alejillo, quien me ha permitido compartir en este espacio algunas de mis líneas con ustedes. Y en esta ocasión, para estrenarme, quiero compartirles la opinión de Luiz Mott (activista pro-LGBTTTIQ brasileño) acerca de cómo fue que la homofobia se fue arraigando dentro del pensamiento heteronormativo de Latinoamerica.

“La homofobia es el arma con la que se persigue a quienes se atreven a salir de la norma heterosexual. Los homófobos constituyen el brazo armado de una sociedad intolerante que ve en ellos la realización de una labor de saneamiento moral”, Luiz Mott

Los amantes del mismo sexo fueron llamados desde la Edad Media, “hijos de la disidencia”, disidentes no sólo por practicar la sodomía, una sexualidad prohibida por diabólica, sino también por elegirla como móvil y razón de unión entre dos cuerpos, privilegiando un sentimiento que no formaba parte intrínseca de los matrimonios cristianos: el amor, la atracción física, la identidad de deseos y fantasías. Para impedir y erradicar una conducta tan peligrosa, la corona española y la iglesia -capitaneados por la Inquisición-, se unieron en demoníaca cruzada, acusando a los amantes del mismo sexo de provocar la ira divina que castiga a la humanidad con desastrosas tragedias naturales, como la peste negra, los temblores, y más contemporáneamente, el VIH-SIDA, incrementando el número de ideologías, mitos y tribunales destinados a la destrucción de estos peligrosos disidentes. De esta manera, la homofobia surge como estrategia vital para el mantenimiento de la hegemonía heterosexual (de la heteronormatividad hegemónica), para dar inicio a la cruel tiranía del heterrorsexismo.

En el transcurso del siglo XVI al XVII, España y Portugal vivieron su período de mayor intolerancia contra quienes practicaban el abominable y nefando pecado de la sodomía, convirtiéndola en un crimen tan grave como el regicidio o la traición a la patria, a tal grado de que los Inquisidores tenían la autoridad para declarar pena de muerte a los sodomitas sin la necesidad de consultarlo con la máxima autoridad.

Al desembarcar en el Nuevo Mundo, los europeos encontraron una gran diversidad de pueblos y civilizaciones, cuyas prácticas sexuales diferían en gran medida de la matriz cultural judeocristiana, siendo algunas diametralmente opuestas en cuanto a la desnudez, la honra, la virginidad, el incesto, la poligamia, la homosexualidad, la transexualidad y el travestismo. Diversos cronistas de la época asociaron la sodomía a la falta de piedad religiosa y aseguraban que: “Como no conocen a Dios, cometen gravísimos pecados de idolatría, sacrificios humanos, canibalismo, conversaciones diabólicas, sodomías, etc…“. Sin embargo, no todas las culturas amerindias estaban a favor de la disidencia. Entre pueblos mayas y aztecas, según los cronistas franciscanos comentaron que: “la sodomía pasiva era abominable, nefasta y detestable, digna de desprecio y de risa por parte de las gentes“.

Sodomitas arrojados a perros hambrientosEn 1513, el conquistador Vasco Nuñez de Balboa apresó a 40 sodomitas y los arrojó a perros feroces para que los devoraran. En 1548 se registró la primera persecución latinoamericana de europeos homosexuales: en Guatemala se capturaron 7 sodomitas, siendo 4 de ellos clérigos y condenados a la hoguera; un familiar del gobernador de Lisboa fue absuelto de la pena de muerte, pero enviado al exilio en en el noreste de Brasil. Entre 1521 y 1620, se acusaron 44 hombres y mujeres, que fueron procesad@s por sodomía y lesbianismo, llegándose a fines del siglo XVIII a un total de 283 denuncias por practicar el amor cuyo nombre no se osaba pronunciar, siendo muchos de ellos condenados a remar en las galeras del Rey o desterrados a áreas remotas de África. Se encuentra también el caso de un indio brasileño que fue acusado de sodomía pasiva y como castigo fue amarrado a la boca de un cañón y despedazado al salir la bala. De 29 lesbianas denunciadas en Brasil, destaca Felipa de Souza quien fuere condenada a ser azotada en público y cuyo nombre recibe el premio internacional más importante de derechos humanos homosexuales, iniciativa de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas.

México lideró la persecución de sodomitas en América Latina durante la época colonial: en 1658 fueron denunciados 123 sodomitas en la ciudad de México y sus alrededores, muchos de ellos fueron presos y 14 quemados en la hoguera. Uno de ellos logró eludir la hoguera por ser menor de 15 años, recibiendo a cambio 200 azotes y seis años de trabajos forzados. En 1673, una decena de mulatos, negros y mestizos fueron quemados en Mixcoac.

En 1820 se decreta desaparecida la Inquisición en México. Desafortunadamente, las ideologías no cambian por decreto e incluso hasta la fecha persiste el fantasma de la Inquisición a través de ideologías moralistas e intolerantes. A pesar de que en la mayoría de los países latinos se ha despenalizado la sodomía, persiste el fuerte prejuicio y discriminación hacia aquellos que practican la sodomía, sobre todo contra los pasivos. Bajo acusaciones de faltas a la moral y ejercicio de la prostitución, un número incontable de homosexuales siguen siendo chantajeados, encarcelados y torturados por los agentes del nuevo orden policial. Pasaron de las garras de la Inquisición a las comisarías. A pesar de que muchos médicos y científicos demostraron su buena fe con la intención de curar a esos mariquitas y en su condición de perros guardianes de la moral crearon consultorios y clínicas donde encontrarían la cura para dicha abominación, aplicando formas modernas de violencia, tortura con terapias muy dolorosas que incluían descargas eléctricas, enormes dosis de hormonas, ingesta de productos químicos y transplantes de testículos de monos.

Hasta mediados de la decada de 1990, la homosexualidad seguía siendo considerada un delito en Chile, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Puerto Rico. Incluso hasta inicios del siglo XXI persevera(ba)n leyes en contra de la sodomía en Puerto Rico y Nicaragua. Sin embargo, el hecho de que la sodomía haya dejado de ser penalizada en muchos países incluido México, eso no quita que la sociedad siga conservando ideologías que estigmatizan a los homosexuales y que generan prácticas discriminatorias, considerándose la homosexualidad como agravante en la corrupción de menores, reprimiéndose al travestismo como faltas a la moral o identidad falsa, excluyéndose legalmente a gays y lesbianas al acceso al matrimonio civil. Por ejemplo, según la Comisión Ciudadana de Crímenes de Odio por Homofobia, declara que entre 1995 y 2000, fueron asesinados 213 homosexuales en México, calculándose que el número real es 3 veces más alto.

Homofobia en México¿Quién no ha escuchado decir a alguien que preferirían tener un hijo ladrón o una hija prostituta antes que un gay o una lesbiana? Los dirigentes de la Iglesia católica obstaculizan frecuentemente las campañas de prevención del SIDA, así como los movimientos que están permitiendo la unión civil entre personas homosexuales.

Bien, pues espero que les haya parecido interesante este post y que les ayude a hacer consciencia acerca del nivel de aceptación que ahora tenemos l@s personas LGBTTTIQ de México y América Latina, en comparación con siglos pasados.

No olviden seguirme en twitter, me encuentran como @danytwit….Y ustedes, ¿qué cambios han detectado con respecto a la forma de ver a los gays en el lugar donde viven? Platíquenmelo en los comentarios…

Referencias:

1. Disidencia sexual e identidades sexuales y genéricas. Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. CONAPRED (2006).
2. Homofobia en América Latina: etnohistoria del heterrorsexismo contra los disidentes sexuales. Luiz Mott (2006).

3 Comments

  • Responder enero 4, 2016

    Joaquín A. Hidalgo Gutiérrez

    Hola:
    Me pareció muy interesante el tema y quería comentar sobre otras fuentes para el estudio de la homosexualidad en los pueblos prehispánicos y actuales, en específico en Mesoamérica.

    Por ejemplo esta el trabajo de Peter Sigal “From Moon Godesses to Virgins. The Colonization of Yucatecan Mayan Desire”, University of Texas Press, Austin, 2000; en el que aborda temas, como la homosexualidad, entre los mayas de la Colonia. En especial para poder entender algunos ritos de iniciación y prácticas mayas que en los comienzos de la Nueva España eran comunes y los cuales se encuentran en algunas fuentes indígenas como el Chilam Balam.

    Otro libro es de Noemí Quezada “Amor y Magia Amorosa entre los Aztecas. Supervivencias en el México Colonial” IIA-UNAM, México D. F., 1975. En este, si bien trata sobre cuestiones de sexualidad a nivel general, es bueno su lectura para comprender un poco la visión y costumbres que tenían los aztecas sobre este aspecto humano ya que la creencia general es que los aztecas repudiaban las practicas que no estaban orientadas a la procreación de la familia.

    También hay otro, el de Stephen Houston, David Stuart y Karl Taube titulado “The Memory of Bones. Body, Being and Experience among the Classic Maya” University of Texas Press, Austin, 2006. Este estudio contiene algunas interpretaciones sobre la iconografía maya prehispánica, en especial las pinturas de la cueva de Naj Tunich, Guatemala donde hay representaciones homosexuales.

    Los trabajos de Guilheim Olivier (Investigador de la UNAM) son muy buenos ya que se enfoca directamente sobre la cuestión homosexual entre los aztecas.

    El número 104 de la revista Arqueología Mexicana trata sobre la sexualidad, e incluye un artículos así como algunos comentarios sobre la homosexualidad en el México Prehispánico.

    Entre los historiadores e investigadores es todavía un tema que causa debates ardientes, sobre todo por la fiabilidad de las fuentes etnohistóricas. Aunado a esto, se encuentran las investigaciones antropológicas que exponen la tolerancia que existe en alunas comunidades en cuanto a la homosexualidad.
    Otro dato, como bien explica Guilhem Olivier, es que el lesbianismo en la época prehispánica y colonial no ha sido muy bien documentado o investigado.

    • Responder enero 5, 2016

      Dan

      Hola Joaquín, muchas gracias por tu comentario y por las fuentes recomendadas, las voy a tomar en cuenta. Saludos

    • Responder abril 6, 2016

      Dan

      Muchas gracias por sus recomendaciones, las voy a buscar. Saludos

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