Cuando la homosexualidad se hace pública.

“Nadie va caminando por la calle anunciando su sexualidad, pero ¿qué pasa cuando el trabajo y la fama de alguien, comienzan a poner los reflectores en su orientación sexual?”

Sabemos que ser homosexual y un personaje público al mismo tiempo en un país como Mèxico, que está plagado de contrastes, matices, ironías y contradicciones, tiene diversas acepciones dependiendo del puesto que se ocupe o la actividad que se desempeñe. No es lo mismo ser el homosexual que hace ridiculeces en la televisión para divertir, que ser el presidente de una nación. Eso es evidente.

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La cara que pones cuando tu sexualidad es un secreto a voces.

Sin embargo ¿qué implica ser abiertamente homosexual y desempeñar una función pública o ser famoso? Independientemente del país en el que se contextualice dicho planteamiento, creo que conlleva responsabilidad. Y digo responsabilidad por que al ser una imagen pública ante la sociedad, siempre se está en el ojo de huracán y ante cualquier descuido, error o comportamiento inadecuado, inevitablemente se será objeto de escarnio y difamación por parte de los medios que son como aves de rapiña.

Tales errores, por pequeños que sean, a veces se vuelven tan grandes – con la ayuda de los medios –  que si el que los cometió fue un homosexual, se terminan generalizando a todo el resto de la comunidad, y en un país como México que etiqueta rápidamente y donde no hay un buen criterio para diferenciar que no todo es generalizable, es importante concienciar que ser homosexual y público, significa que se es representante de toda una minoría, y cualquier cosa que se haga la afectará directa o indirectamente manchando o no su imagen.

No obstante, las cosas para ser gay y famoso no son tan sencillas; muchos son famosos y públicos pero no así sus preferencias sexuales. Y eso está bien, porque como he dicho en otros artículos, las preferencias sexuales de las personas son algo que no debería importar a los demás ya que no deben determinar el trato ni el tipo de convivencia entre las personas. Además, no hay una regla que diga que al ser famoso o persona pública uno deba hacer lo mismo con su vida personal y gritarla a los cuatro vientos. Eso ya es una cuestión que cada quien debe decidir.

Tan famosos, tan afuera de Narnia.

Tan famosos, tan afuera de Narnia.

“…al final del día uno mismo es quien se da el propio significado, y si se es inteligente, se sabrá que las preferencias sexuales no nos determinan porque sólo son parte de un conjunto, de la totalidad que en realidad somos”

Sin embargo aquí de lo que se está hablando, es de lo que representa ser homosexual en la vida pública de un país. Ya sea que se trabaje en la televisión, en radio, cine, teatro, política o cualquier actividad que de notoriedad mediática y pública, siempre implica algo y eso varía de un gremio a otro.

Por ejemplo, de muchos políticos se ha hecho un secreto a voces su sexualidad pero ser gay y político, al menos aquí en México, implica muchas veces poner en riesgo los intereses de un partido así como elecciones y representatividad gubernamental. Todo ello ocurre por las falsas ideas y el horrendo estigma que sigue siendo el yugo de la homosexualidad así como la mentalidad de “¿cómo un maricon va a gobernarme?” Y aún así hoy por hoy y aunque sea irónico, tenemos al primer presidente municipal abiertamente gay en Fresnillo, Zacatecas, y a pesar de ello, no necesariamente apoya las causas de la comunidad como el matrimonio y la adopción. Contradictorio, lo se.

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Pero las cosas no suelen ser muy diferentes en otros rubros como la televisión, donde muchas veces las preferencias sexuales de una celebridad son usadas o no dependiendo de la conveniencia de la empresa y el rating que puedan ganar o perder, como por ejemplo, el galán de moda que tiene prohibido salir del armario por ser el protagonista de la telenovela en horario estelar. Y es que aunque usualmente los personajes célebres de la TV y el showbusiness, gozan de mayor apertura y aceptación con respecto a sus preferencias, su sexualidad no deja de ser una moneda de cambio condicionada a usarse o no.

En conclusión mis queridos #Soperos, puedo decir y cómo lo he mencionado antes,  que ser gay y persona pública en un país como el nuestro, significa tener la responsabilidad y la conciencia de que por el simple hecho de serlo, se es representante de una comunidad y como tal, hay que procurar siempre dignificarla lo mejor que se pueda. Pero también significa que algunas veces, la preferencia sexual de alguien estará condicionada a ser usada o no dependiendo de qué tanto convenga a los intereses de su grupo de trabajo, mientras se le siga dando tanta importancia a la sexualidad de las personas para determinarlas.

A pesar de todo lo anterior, también significa que no necesariamente debe ser asì, porque al final del día uno mismo es quien se da el propio significado, y si se es inteligente, se sabrá que las preferencias sexuales no nos determinan porque sólo son parte de un conjunto, de la totalidad que en realidad somos. Al final de cuentas somos mucho más que una preferencia sexual y eso nada ni nadie nos lo puede rebatir. Fin. 

1 Comment

  • Responder julio 11, 2015

    Luis Fco. Molina Jiménez

    Me encantó este artículo Alex, la verdad soy un fanático tuyo y son ciertos los artículos que publicas.

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