Cuando decidí confiar en ti.

“Me costó trabajo, pero un día aprendí que confiar es no necesitar saber todo del otro para confiar” 

Yo te creo. Te creo que todo lo que tú me digas y más aún, todo lo que me demuestres. ¿Por qué? Porque de eso se trata el amor, de creer y confiar. De no necesitar más pruebas y que baste solo con la simple creencia y sensación de estar en las manos correctas y con la persona correcta. Por eso se llama confianza y yo, querido compañero, confío plenamente en ti. 

Y no es ingenuidad, es intuición. Es esa voz interior a la que casi siempre ignoramos, la que me invita a quedarme tranquilo sabiendo que aquí contigo, estoy a salvo y nada puede lastimarme, ni siquiera tú, porque confío en ti.

Hoy no quiero dejar de lado esa intuición y prefiero hacerle caso porque ya aprendí que no se equivoca, así como tampoco me equivoqué yo al decidir quedarme contigo. 

Sin embargo debo ser honesto. He de aceptar que confiar y entregarse de inicio a manos llenas siempre es complicado y da miedo. Por eso confiar es solo para valientes y yo me considero valiente. Así que con todo y mis miedos me armé de valor, tomé impulso y me aventé en ese abismo. Dejé que me consumiera y quise ver hasta dónde llegaba. Y hasta ahora me ha gustado, no duele y no arde. 

Es un viaje suave y cómodo que poco a poco ha despejado de mí las dudas y la incertidumbre. También es cálido y eso me invita a quedarme cada vez más y cuando el miedo o las dudas quieren de repente surgir otra vez, recuerdo que tú también has decidido dejarte caer y entregarte a mi abismo, sabiendo que caerás en blandito porque sabes que conmigo, también estás en buenas manos. Entonces todos esos miedos infundados desaparecen y vuelvo a disfrutar el viaje contigo. Nuestro viaje. 

“Un bebé no tiene miedo cuando es lanzado al aire porque sabe que esas mismas manos estarán ahí para atraparlo de nuevo sin dejarlo caer. Eso es confianza”.

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Como ves yo te creo. Te creo todo y confío en ti de la misma forma en la que confío que el sol saldrá cada mañana, que despertaré con vida cada día y que nos quedan muchas cosas por delante a ti a mí, juntos. Así como confío en todo eso, también confío en este nosotros que es nuestro y nos gusta.  

Sé que de igual forma, tú también confías en mí y quiero que tú viaje y estancia conmigo sigan siendo así, tan cálidos, suaves y seguros que pueda yo despejar cualquier duda o temor que también pueda llegar a abrumarte, para que después al verme, los dejes pasar y sepas que no hay más verdad y certeza que la que te entrego en cada beso y en cada abrazo, tal y como lo haces tú conmigo. 

Así que por favor acepta mi invitación y continuemos haciendo de esa verdad y esa certeza nuestra realidad. Una realidad donde la confianza vaya siempre incluida, así sin más.

Donde siempre hagamos los correcto, yo para ti y tú para mi, y que sean nuestros actos los que la alimenten cada día para que entre tú y yo jamás haya telones, abismos o sombras que puedan abatirnos. 

Hagámoslo para que entonces el mundo vea que sí, que existen dos locos que se demostraron a sí mismos que el amor sí existe y funciona. Dos locos que decidieron cambiar los “para siempre” con poca duración, por esos “poco a poco” llenos de seguridad y calma que son de larga, larga duración. Para que al final, nuestra historia sea una de esas historias que vale toda la alegría del mundo contar. 6tivQfcs

Fin.

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