A quien corresponda.

“Un día te das cuenta que no existen medias naranjas, solo existen naranjas completas que quieren rodar acompañadas”.

 

A decir verdad, no sé cuánto tiempo llevo así. Han sido tantos meses ya, que podría asegurar que son suficientes como para formar al menos un par de años. Pero honestamente no me pesa y tampoco me importa contabilizarlo. Ya no.

Debo aceptar que al inicio no me gustaba y tampoco lo entendía. Lo negaba y hacía todo lo que estuviera a mi alcance para salir de ese estado que yo entendía como soledad absoluta.

Hacía tantas cosas, que no me importaba inclusive forzar algunas situaciones aunque al final, no salieran como lo esperaba. Pero lo superé y lo acepté. Vi que estar solo, acompañándome, no era tan malo.

Con un poco de tiempo y bastantes dosis de madurez, me di cuenta que despertar y ver vacío el otro lado de la cama, no era tan terrible como yo imaginaba al inicio.

Me di cuenta que no esperar mensaje alguno de “buenos días” o “buenas noches”, tampoco me quitaba el sueño ya, y mucho menos lo hacía el no tener un plan de fin de semana para compartir con alguien.

Lo había entendido y lo abracé. Abracé esta nueva etapa de mi vida en la que ya llevo caminando un buen rato, y a pesar de no saber cuánto tiempo más seguiré recorriéndola, ya no siento ansiedad ni tengo prisa.

En cambio, decidí aprovechar este tiempo para conocerme aún más y descubrir cosas que ni yo mismo conocía de mí. Incluso redescubrí otras, y varias más las mejoré.

Así, puede llegar al entendimiento de mi “yo”, ese “yo” que preferí guardar por un tiempo y olvidarlo, únicamente por mi necedad de estar con alguien más y mi temor a perderle.

Sin embargo y a pesar de que ahora es diferente y ya no quiero eso, por primera vez en mucho tiempo, siento que hay algo más. Es algo que ya había sentido antes y que me había llevado a un lugar común en donde he estado con anterioridad.

Fue ahí, gracias a ese “algo”, que me sinceré conmigo y acepté que pesar de estar bien así, disfrutando conmigo mismo y mi soledad, sí quería de nuevo sentir lo que es estar en compañía… con alguien más.

Supongo que aceptar con agrado la idea de estar tanto tiempo solo, me hizo replantear muchas cosas y reafirmar otras tantas. Ahora me doy cuenta que en realidad, siempre me ha gustado demasiado mi espacio personal. Ese espacio que no estoy obligado a compartir con nadie y donde me reservo el derecho de admisión.

Pero al mismo tiempo y acorde a esto nuevo que siento, me gusta pensar que puedo encontrar a alguien que se quede a compartir conmigo sin que yo se lo tenga que pedir. Alguien que respete ese espacio pero que también sepa venir hacia mí en los momentos adecuados y me permita acercarme cuando incluso yo mismo me aburra de mis momentos solitarios.

“Y de repente ya no quise correr. Dejé que se fuera lo que se tenía que ir y espero ahora que llegue lo que tenga que llegar… cuando quiera llegar”. 

También recordé lo mucho que me gusta seguir mis propias reglas y lo mucho que detesto que me digan lo que tengo que hacer y más a estas alturas de mi vida, en donde mi independencia y libertad, son tal vez el tesoro más preciado que tengo.

No obstante, también me agrada la idea de contar con alguien que sepa corregirme de vez en cuando para evitar cometer mis imprudencias. Alguien que no me quiera cambiar, pero quiera ayudarme a mejorar todo lo que ya soy. Que me ayude con amor a ver mis errores y me guíe también en aquellas cosas que no sepa hacer.

Hoy por hoy no sé a quién vayan dirigidas estas palabras, por eso las dirijo a quien corresponda, para que sepa que en algún momento de su futuro, puede encontrarse con alguien como yo: tan libre y tan “caos”, pero también con inmensas ganas de compartir y sentir. 

Porque es cierto, estar tanto tiempo “solo”, inevitablemente me obligó a mejorar la relación que tengo conmigo mismo y no puedo evitar pensar diferente, con más sabiduría quizá, pero definitivamente con más conciencia y madurez.

Y sí, hoy soy alguien que disfruta mucho estar en su espacio y en compañía de su propio ser, pero creo que ahora comienzo a estar listo para vivir de nuevo eso que alguna vez juré ya no hacer. Estoy listo para abrazar otros brazos y besar las historias que otros labios me quieran contar. 

Porque ya entendí, que al amor en libertad también le gusta la compañía y no por eso es menos amor. Y mi amor se volvió así, libre, paciente y sin prisa. Por lo pronto seguiré haciendo planes para mí y gozaré de la calma que provoca no esperar nada con nadie.  

Aunque sin lugar a dudas, la mejor parte será que seguiré disfrutando de tener los dos lados de la cama para mí, sabiendo que uno de ellos, está reservado ya para quien corresponda; ese cuyo nombre y apellido no conozco…al menos por ahora.

Hasta entonces, yo estaré aquí, sabiendo esperar y cuidando de ese lugar. 

Fin.

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5 Comments

  • Responder julio 25, 2017

    Alberto Bautista

    Wooo wooo wooo sin palabras… Expresa cada sentimiento, momento en mi vida… Lo que he pasado y estoy viviendo… Gracias Alex siempre das en el clavo… Te amo… Tus textos son lo que mi alma siente.

  • Responder julio 25, 2017

    Ripson

    Que buena lectura como siempre… Ahora me identifica más a mi, puedo decir que gran parte de lo que escribiste es parte de mi vida ahora, gracias a ti pude aprender a vivir después de morir
    Sigue adelante deleitándonos con más artículos como este, muchos éxitos

    Phelipe

  • Responder julio 25, 2017

    David

    Awwww , es madurez

  • Responder julio 26, 2017

    Jose Ovando

    Tengo un mes que acabo de terminar la relación con mi pareja, llevaba meses pensando si era lo mejor… las razones las tenía, aunque mi pareja no las compartía… pero la decisión de tomó. Al leer este texto, me das un empujón a que la vida sigue y que las oportunidades son infinitas… hoy quiero reencontrarme, hoy amanezco con el lado de la cama vacío… al principio me dio miedo… pero poco a poco me voy acostumbrando… gracias por el texto me ayudó mucho!! 🙂

  • Responder agosto 16, 2017

    Néstor Boll

    Yo, igual llevo caminando un buen rato esta camino. al igual le di la bienvenida la soledad que se ha convertido en mi amiga y la disfruto mucho. le de la bienvenida a la soltería que es mi complice. al principio cuesta. pero con el tiempo te das cuenta que es rico… y ojala.. llegue es persona que este ahi en el momento preciso. pero sin quitarme la libertad… EXCELENTE TEMA ALEX.. te amoo este articulo es el que estaba esperando desde hace tiempo

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